ZULIMA. Un caballero traté
de Teruel.

ISABEL. ¿Cuál? ¿Quién? ¿Quién era?
¿Su nombre?

ZULIMA. Diego Marsilla. 585

ISABEL. ¡Os trajo Dios a mi puerta!—
¿Dónde le dejáis?

TERESA. Entonces,
¿era ya rico?

ZULIMA. Una herencia cuantiosa le dejaron allí.

ISABEL. Pero ¿dónde queda? 590

ZULIMA. Hace poco era cautivo del Rey moro de Valencia.

ISABEL. ¡Cautivo! ¡Infeliz!

ZULIMA. No tanto.
La esposa del Rey, la bella
Zulima, le amó.