ISABEL. ¿Le amó? 595

ZULIMA. ¡Sí! ¡mucho!

TERESA. ¡Qué desvergüenza!

ISABEL. Y ¿qué? ¿ No viene por eso
Marsilla donde le esperan?

TERESA. ¿Se ha vuelto moro quizá?

ZULIMA (aparte). Ya que padecí, padezca. 600
Finjamos.

ISABEL. Hablad.

ZULIMA. No es fácil resistir a una princesa hermosa y amante: al fin Marsilla, para con ella, era un miserable.

TERESA. Pero
vamos, acabad…. 605

ISABEL (aparte.) Apenas
vivo.