ZULIMA. El Rey llegó a saber lo que pasaba; la Reina pudo escapar, protegida por un bandido, cabeza 610 de la cuadrilla temible que hoy anda por aquí cerca; y Marsilla….

ISABEL. ¿Qué?

ZULIMA. Rogad
a Dios que le favorezca.

ISABEL. ¡Ha muerto! ¡Jesús, valedme! 615
(Desmáyase.)

TERESA. ¡Isabel! ¡Isabel!—¡Buena
la habéis hecho!
ZULIMA. (aparte.) Sabe amar
esta cristiana de veras;
yo sé más, yo sé vengarme.

TERESA. ¡Señora!—¡Paula! ¡Jimena! 620
(A Zulima.)
Buscad agua, llamad gente.

ZULIMA (aparte.)
Salgamos.—Con esta nueva,
se casará. (Vase.)

TERESA. ¡Dios confunda la boca ruin que nos cuenta noticia tan triste!… Pero 625 un prójimo que no prueba cerdo ni vino, ¿qué puede dar de sí?

(Salen dos criadas que traen agua.)

Pronto aquí, lerdas. ¿Dónde estabais? A ver: dadme el agua.