ISABEL. ¡Ay, Dios! ¡Ay, Teresa! 630

ESCENA XI

MARGARITA.—ISABEL, TERESA, CRIADAS

MARGARITA. ¿Qué sucede?

ISABEL. ¡Ay, madre mía!
Ya no es posible que venga.
Murió.

MARGARITA. ¿Quién? ¿Marsilla?

TERESA. ¿Quién
ha de ser?

ISABEL. Y ha muerto en pena
de serme infiel.

TERESA. Una mora, 635 que dicen que no era fea, la esposa del reyezuelo valenciano, buena pieza sin duda, nos le quitó.

ISABEL. ¡En esto paran aquellas 640 ilusiones de ventura que alimentaba risueña! Conmigo nacieron ¡ay!… se van, y el alma se llevan. Ese infausto mensajero, 645 ¿dónde está? Dile que vuelva.