MARGARITA. Si te ruega…. 680
ISABEL. No.
MARGARITA. Si amenaza….
ISABEL. Mil veces no. Podrán en hora buena, de los cabellos asida, arrastrarme hasta la iglesia, podrán maltratar mi cuerpo, 685 cubrirle de áspera jerga, emparedarme en un claustro, donde lentamente muera: todo esto podrán, sí; pero lograr que diga mi lengua 690 un sí perjuro, no.
MARGARITA. Bien, bien. Tu valor … me consuela.
(Aparte. Nada oyó: más vale así. La culpa, no la inocencia debe padecer.) Ten siempre 695 esa misma fortaleza, y no te dejes vencer, suceda lo que suceda. Matrimonio sin cariño crímenes tal vez engendra. 700 Yo sé de alguna infeliz que dió su mano violenta… y … después de larga lucha … desmintió su vida honesta. Muchos años lleva ya 705 de dolor y penitencia… Y al fin le toca morir, de oprobrio justo cubierta.
ISABEL. ¡Ah, madre! ¿Qué dije yo? Me olvidé, con esa nueva, 710 de otra desdicha tan grande que a mi desdicha supera.
MARGARITA. ¡No te cases, Isabel!
ISABEL. Sí, madre: mi vida es vuestra: dárosla me manda Dios, 715 lo manda naturaleza.
MARGARITA. ¡Hija!