(Salen caballeros y criados.)
MARSILLA. Desatadme, decidme….
(Desatan a Marsilla.)
MARTÍN (saliendo.) ¡Hijo querido!
MARSILLA. ¡Padre!
MARTÍN. Por fin te hallé.
MARSILLA. Decid…. ¿Es tarde?
Yo quisiera dudar … mi mal ¿es cierto?
MARTÍN. Respóndante las lágrimas que vierto. 385 Hijo del alma, a quien su hierro ardiente la desgracia al nacer marcó en la frente, tu triste padre, que por verte vive, con dolor en sus brazos te recibe. ¿Quién tu llegada ha retardado?
MARSILLA. El cielo … 390 el inferno … no sé … facinerosos … una mujer … dejadme.
MARTÍN. ¿La Sultana?
¿Esos bandidos que cobardes huyen
de los guerreros que conmigo traje?—
¿Te han herido?
MARSILLA. ¡Ojalá!