ADEL
He perdido la ocasión. Suele tener esta gente acciones, que de un creyente propias en justicia son. Yo dejara con placer 265 este empeño abandonado; pero el Amir lo ha mandado, y es forzoso obedecer. (Vase.)
ESCENA VI
MARSILLA, por la ventana
Jardín … una ventana … y ella luego. Jardín abierto hallé y hallé ventana; 270 mas ¿dónde está Isabel?—Dios de clemencia, detened mi razón, que se me escapa; detenedme la vida, que parece que de luchar con el dolor se cansa. Siete días hace hoy, ¡qué venturoso 275 era en aquel salón! Sangre manaba de mi herida, es verdad; pero agolpados al rededor de mi lujosa cama, la tierna historia de mi amor oían los guerreros, el pueblo y el Monarca, 280 y entre piadoso llanto y bendiciones «tuya será Isabel» juntos clamaban súbditos y señor. Hoy no me ofende mi herida, rayos en mi diestra lanza el damasquino acero… No le traigo… 285 ¡Y hace un momento que con dos me hallaba! —Salvo en Teruel y vencedor, ¿qué angustia viene a ser ésta que me rinde el alma, cuando, acabada la cruel ausencia, voy a ver a Isabel?
ESCENA VII
ISABEL.—MARSILLA
ISABEL. Por fin se encarga 290 mi madre de Zulima.
MARSILLA. ¡Cielo santo!
ISABEL. ¡Gran Dios!