Sus bendecidas cenizas están entre nosotros. Tandem quiescat. La mano del agradecimiento las ha devuelto á la Patria como un tesoro usurpado. Del fondo del sepulcro que las custodia, saldrá constantemente una voz que resonará como un aplauso ó como una censura en la conciencia de nuestros mandatarios.


Breves apuntamientos para la biografia de
D. JOSÉ ANTONIO MIRALLA.

En el número de los arjentinos que se han granjeado fama fuera de la patria, debe contarse al Sr. D. José Antonio Miralla.

Él “era incapaz de olvidarse [son sus propias palabras] de las Provincias donde habia tenido el honor de nacer, y mucho menos de la gran ciudad donde recibió su instruccion.” Esas provincias eran las arjentinas, y Buenos Aires la gran ciudad.

El hombre que asi se espresaba despues de 12 años de ausencia de la patria, merece cuando menos, el afecto de sus paisanos.

Nosotros hemos sentido siempre simpatia por Miralla, avivándose toda vez que la casualidad nos presentó este nombre mezclado con algun incidente ó unido á algunas personas notables en la historia moderna de la América independiente.

Hemos recojido esos pocos incidentes; conocemos algunos pasos de la carrera de Miralla; pero ignoramos con precision donde y cuando termina.[1]

Miralla hizo sus estudios en el Colejio de Buenos Aires durante el rectorado del Dr. D. Luis José Chorroarin[2]. Permaneció en esta ciudad hasta 1810 y probablemente ya no residia en ella el dia 25 de Mayo de aquel año.