Madrid ha dejado en su coleccion de poesias, publicadas en Lóndres en 1828, huellas bien marcadas de la intimidad con Miralla, de las inclinaciones literarias de este, y de su influencia en la sociedad habanera en cuyo seno pasaron ambos juntos muchos años.

Una de esas composiciones forma por si sola un rasgo sumamente característico de la fisonomia de nuestro ilustre compatriota. Ella coloca á Miralla en el número de esos varones insignes en merecimientos, cuyas palabras son poderosas para aplacar el mar de las iras populares.

Ille regit dictis animos, et pectora mulcet.

Esa composicion no necesita esplicaciones ni comentarios: las relaciones entre las colonias del golfo mejicano y su metrópoli de entonces, esplicarán los motivos posibles de la asonada que dá ocasion al

Soneto.

Al ciudadano Miralla, con motivo de haber sosegado el furor popular del pueblo el 15 de Abril de 1820.

Visteis alguna vez del mar airado

Encresparse las olas ajitadas,

Cuando de opuestos vientos contrastadas

Bramando sin piedad se han levantado?