Ya descienden de un cielo encapotado

Las centellas por Júpiter lanzadas;

Ya no atiende á las velas destrozadas

El marinero absorto y consternado.

Pero armada la diestra del tridente,

Habla Neptuno y calla el océano

Que la voz reconoce omnipotente.

Imájen de ese mar fué el pueblo Habano,

Y de Neptuno el jóven elocuente,

Que aplacar supo su furor insano.