El Dr. Vera se distinguió desde muy temprano y se granjeó la simpatía de los hijos de Chile, por sus talentos y su carácter jeneroso, segun la espresion de uno de ellos. Desempeñó varios destinos públicos antes de la revolucion y formó numerosos discípulos en la Academia práctica de jurisprudencia que estuvo algunos años bajo su direccion.

El primer suceso que atrajo la atencion pública sobre su persona al abrirse la era que comienza en 1810, fué un acto despótico del presidente Carrasco. Urgido este por los conflictos que le rodeaban al recrearse la revolucion, tomó una medida que vino á mostrar toda la popularidad del Dr. Vera. Siguiendo aquel mandatario los consejos de la Audiencia, se decidió á poner presos á aquellos individuos que mas indicados estaban de conspiradores ante el partido peninsular. Fué el Dr. Vera uno de los tres que en la noche del 25 de Mayo cayeron en poder de la fuerza armada, estando en una casa particular. Trasladados á un cuartel, se les hizo salir inmediatamente, y en la alta noche, para el puerto de Valparaiso escoltados con 12 dragones á caballo. Llegados allí los pusieron á abordo del fragata Astrea; en donde, y mas tarde en el castillo de San José, se les siguió una causa.

Los padecimientos de aquellos patriotas irritaron los ánimos de los Santiagueños, y el Cabildo tuvo el noble corage de interesarse por su suerte ante la autoridad de Carrasco. Pero, equivocado este mandatario sobre la situacion de las cosas y afectando una enerjia que no era natural en su carácter, hizo que los detenidos en la fortaleza de San José se embarcasen en la corbeta Miontina próxima á zarpar para el Callao. Vera quedó en tierra so pretesto de enfermedad.

Mientras tanto los principales vecinos de Valparaiso que habian tomado relacion con los presos, se interesaban por su suerte é influian para que se revocasen las órdenes del Presidente. La solicitud que con este objeto le dirijieron, llegó á la capital el 11 de Julio y con ella se tuvo un conocimiento exacto de la aflijida situacion en que se encontraban aquellos que eran ya considerados como victimas de la causa del pueblo. Subió de punto la exaltacion de este. Juntóse por todas partes la poblacion en corrillos, y como resultado de la voluntad jeneral se pidió la reunion estraordinaria del Cabildo. Verificóse esta; pero muy al principio de la sesion se convirtió en Cabildo abierto, es decir en una asamblea de notables en la cual podian estos discutir y deliberar en razon de lo estraordínario de las circunstancias y la gravedad del objeto.

Aquella reunion de ciudanos nombró una diputacion cerca del Presidente, la cual fué desairada por éste. Entonces el pueblo le notificó en términos mas enérgicos su voluntad, y despues de varios incidentes que agravaron el descontento general y los motivos de queja del vecindario, se vió Carrasco en la necesidad de separarse del mando, pretestando el mal estado de su salud. Este fué el primer paso á la independencia de Chile.

El 18 de Setiembre se efectuó en aquella república el mismo cámbio político que habia tenido lugar en Buenos Aires, el 25 de Mayo de 1810. Cuatro dias despues de aquella fecha entró en Santiago el Dr. Vera. “Volvió este á la capital (dice el historiador español de la revolucion de Chile, el P. Martinez) con innumerable acompañamiento de los personages de la ciudad que en carruages y á caballo lo recibieron y entraron como en triunfo, celebrando y admirando á este sugeto como á una de las primeras columnas que debian de erijir y sostener el plan de la revolucion.”

Instalado el primer congreso chileno fué nombrado el Dr. Vera secretario de ese cuerpo teniendo por compañero de taréas al famoso clérigo de la buena muerte Camilo Henriquez. Uno y otro pertenecian al partido republicano como decididos parciales del Dr. Rozas, el Moreno de la revolucion chilena.

Estos dos amigos consagraron tambien sus talentos á despertar é ilustrar el espíritu público por medio de los escritos periódicos. Asi que se pudo obtener una imprenta, fundó Camilo Henriquez el primer periódico que conoció el pueblo chileno, con el título la Aurora. Vera fué su cooperador incansable, y sus articulos llevan por firma el siguiente anagrama de su nombre ó de sus dos apellidos: David Parra y Bedernoton.

Fué el Dr. Vera el primer representante del gobierno de Buenos Aires cerca del de Chile; cargo que tenia por objeto uniformar la marcha de ambos en la empresa que acababan de acometer, y atender la propaganda de la idea revolucionaria por todo el litoral del Pacífico. En este cargo se desempeñó con tanta actividad como desprendimiento. La jenerosidad fué siempre en él un rasgo muy visible de su carácter. En las penurias que padecia el erario de su patria adoptiva, el Dr. Vera no trepido en ofrecer el fruto de su trabajo y de su economía para ayudar á la marcha naciente de la revolucion. La Junta de gobierno contestó á tan noble ofrecimiento en los términos siguientes: “La Junta se cubre del mayor gozo cuando ve desprenderse á V. de todos sus bienes por amor á la causa comun: contará siempre con su fidelidad, le distinguirá entre los mejores patriotas, y le será de la mayor satisfaccion tener oportunidad de acreditar su reconocimiento. Asi lo entenderá V. en respuesta á su representacion fecha del dia.—Febrero 7 de 1811.”