Bajo el uniforme de sarjento mayor de artillería que vistió el Sr. Luca hasta 1822, se escondia un filósofo amigo de la paz y de las artes útiles. Vuelta en sí la provincia de Buenos Aires, despues de los trastornos del año 20, él se asoció á la obra de rejeneracion social comenzada con tan buen éxito y lucimiento, y publicó su notable composicion al pueblo de Buenos Aires en el periódico titulado la Abeja Arjentina, redactada por los miembros de la sociedad literaria. Llamámosla notable mas por las ideas que por la forma, mas por su moralidad y sus acertadas miras sobre lo venidero que por el calor de la inspiracion y las calidades puramente poéticas; y mas que todo porque encierra los primeros jérmenes de muchas ideas que si pareciensen vulgares seria porque se han desvirtuado á fuerza de repetirse, y han pasado al tesoro comun de los convencimientos conquistados por toda la sociedad arjentina.

Luca, discípulo de Fernandez en el Colegio de San Cárlos, era gran conocedor de los maestros latinos, y comete al comenzar aquella composicion una figura verdaderamente horaciana, imitando aunque remotamente, la profecia de Nereo. “Muéstrase sobre las aguas, el Paraná, con serena frente hablando á la prole hermosa de la victoria.” “Abandonad, (les dice), la molicie de las ciudades y el lujo corruptor que entregó á Roma, cuna de los Camilos y los Fabios, al poder del Godo. No durmais imprudentes en el ocio muelle de una paz engañosa. Corred á los campos hoy desiertos, á esa vastísima llanura que como el mar no tiene horizontes. Mejorad allí la raza del caballo jeneroso: esquilad el bellon que defiende al hombre de las injurias del invierno; y acreced el número del útil animal que sabe romper el seno de la tierra con el corvo filo del arado. Los campos llenos ahora del espinoso cardo, se cubrirán de las rubias espigas de Céres y se fundarán con el trabajo pueblos venturosos y en tanto número como las estrellas. Crecerán á par de vuestros hijos los árboles cargados de frutos y de sombra, y de misterio para los castos amores. La fama de tamaña ventura resonará en los climas remotos, y los pueblos desgraciados que beben las frias aguas del Volga y del Danubio vendrán á buscar asilo entre nosotros.”

Talvez para mayor gloria suya, ha querido el destino que no se conozcan de este poeta, mas que sus composiciones patrióticas. Todos sus papeles se hundieron con él en un leño náufrago sobre los bajios del Banco-Inglés, en el mes de Marzo de 1824.... D. Juan Ramon Rojas, militar y versificador, pereció tambien en un naufrajio. Regresaba de una legacion diplomática á la corte de Rio Janeiro confiada por el Gobierno Argentino al Sr. Dr. D. Valentin Gomez, y á él como secretario. Habia compuesto un poema con el título La Martiniana, cuyo asunto debia ser las campañas del General San Martin en Chile y el Perú.—(Argos de 27 de Octubre de 1821.)

El Sr. Luca no fué únicamente un literato distinguido. Los estudios de humanidades no le parecieron bastante para llenar con inteligencia el lugar que la revolucion brindaba á la juventud virtuosa y séria. Dedicóse á las ciencias exactas, á esas grandes ausiliadoras de la fuerza que transforma á la naturaleza venciéndola bajo las máquinas del hombre. Si compuso himnos para entusiasmar al pueblo en el albor de la revolucion, tambien supo fundir los cañones y templar las hojas de las espadas con que se equiparon nuestros primeros ejércitos improvisados. El fué discípulo del coronel D. Anjel Monasterio, (el amigo del sábio Jovellanos), y su sucesor en la direccion de la fábrica de cañones y fusíles establecida desde 1812.

D. Estevan Luca contaba apenas 38 años de edad cuando pereció: habia nacido en Buenos Aires el dia 2 de Agosto de 1786. Su vida fué corta pero bien aprovechada. Defendió á su patria y la ilustró con sus talentos, dejando conquistador con su dulce carácter las simpatias que sus versos revivirán constantemente.


D. FLORENCIO BALCARCE.

Yo he sido una gota del agua que llueve, Perdida, de noche, que el polvo bebió.