Este ejército español se componia de 570 españoles y 15,000 indios peruanos. Se vé pues que para las empresas de conquista se valian los españoles de sus nuevos súbditos, acostumbrados por sus envejecidos usos á invadir tierras estranjeras y á imponerles el uso de su idioma que era en lo que principalmente hacian consistir los Incas el buen éxito definitivo y la perpetuidad de sus conquistas.
No seria estraño, pues, que cuando poco mas tarde se concedió la Capitanía General á aquel Diego de Rojas que tanto se habia señalado en la conquista de Nicaragua y en otras grandes empresas que supo llevar á cabo con reducidos recursos, nada tendria de estraño, repetimos, que trajese consigo algunos aliados peruanos aunque no fuesen en el crecido número de 15,000. En esta suposicion y aunque segun puede deducirse del historiador que seguimos, el Capitan General Rojas estendió sus conquistas hácia Catamarca en donde halló una resistencia que le costó la vida, puede creerse sin embargo y sin violencia de la razon, que los pobladores de Santiago, (entonces, y hasta mucho tiempo despues, comprendidos en la jurisdiccion del Tucuman) son el resultado de la conquista española como lo presume tambien el Señor Poucel.
Porqué la influencia de los ausiliares peruanos del conquistador español se fijó de preferencia en aquel punto, no puede tampoco aplicarse de otro modo que lo hace el Sr. Poucel, es decir por las afinidades del indíjena Santiagueño con el Peruano, lo que dice mucho á favor del primero, atendiendo el grado de adelantamiento social é intelectual que no puede negarse por entonces á la raza de la lengua quichua. Es de añadir que cuando por los años de 1550, despues de la catástrofe de Rojas, recayó la Capitania de Tucuman en otro Capitan de la conquista del Perú llamado Juan Nuñez de Prado, quien abrió la vanguardia de sus conquistas con 84 soldados y muchos indios amigos. Esta vez los indíjenas se presentaron mas dóciles. Los de Calchaqui se convinieron en formar una nacion con la de su propio invasor, y los habitantes del Valle de Catamarca, los de los Rios Salado y Dulce, los de la jurisdiccion de Santiago y los belicosos Lules se sujetaron con grande docilidad.
Estos hechos posteriores justifican aun mas las suposiciones que quedan aventuradas en un punto todavía tan oscuro de nuestra historía[10].
Volviendo al hecho constante de que la lengua hablada hoy por el pueblo de Santiago del Estero, es la misma llamada por los escritores la lengua jeneral del Perú, tengo motivos para creer que la adulteracion que haya podido sufrir en las llanuras, distante de su orijen y circundada de pueblos que hablan un idioma tan superior como es el castellano, no es de gran consideracion. Conocemos personas cultas de la Provincia de Tucuman que han aprendido el quichua en largas residencias que en su juventud hicieron en los linderos de ambas provincias, y que teniendo despues que atravesar el territorio de Bolivia y del Perú á causa del comercio en mulas, se hicieron entender y entendieron perfectamente á los quichuas puros con el idioma que habian aprendido en Santiago.
Los Santiagueños tienen, como es natural mucho apego á la lengua que para ellos es materna. El español es el latin de aquellos scitas, la lengua oficial en que no derraman ni los sentimientos intensos, ni las confianzas íntimas de la familia y de la amistad. La ola creciente de la civilizacion debe respetar ese rasgo variado de la fisonomía del pueblo argentino. Y lejos de desdeñar la parte culta de Santiago el espresarse en aquella lengua, debe al contrario esforzarse por llevarle á las fuentes puras de su origen y lavarla allí de las manchas que han de desfigurarla probablemente por las muchas pecaminosas influencias que la combaten. Los sacerdotes en especial, debian allí aprender en las gramáticas y diccionarios que dejaron de la lengua quichua los misioneros jesuitas, la pureza de que esta es susceptible para derramar con majestad y eficacia la palabra de Dios entre aquel pueblo tan industrioso y simpático.—Si se tratara de algun dialecto pobre y oscuro, encerrado en espacio reducido, y empleado como signo de groseras ideas por una tribu poco numerosa, nos guardariamos de recomendarla como digna de estudio, de conservacion y mejoramiento. Pero la lengua de la gran civilizacion peruana es hablada actualmente por mas de dos millones de americanos, y sus exelencias como idioma claro, espresivo y harmonioso están atestiguadas por muchos escritores de nota. Nos contentaremos con recordar lo que á este respecto dice un célebre Granadino, el malogrado Caldas, á quien cupo en sus montañas natales de América la misma suerte que al frances Lavoisier, pidiendo en vano una tregua á la muerte (que no le mandaba Dios) para terminar un trabajo útil. “Los peruanos siempre exactos, siempre cuidadosos en dar á las cosas nombres tomados de sus virtudes, (dice el fundador del semanario de Nueva Granada) ó su figura, de su situacion etc., llamaron á las yerbas por sus virtudes y por sus usos en la medicina, en las artes, y en la sociedad. Cuando se conoce un poco su lengua, esta lengua armoniosa, dulce y flexible, esta lengua que representa en el nuevo continente á la Toscana del antiguo, entonces se conoce el juicio y la eleccion que tuvieron los peruanos en la imposicion de los nombres á todos los objetos que los rodeaban. Un volcan que arroja de su cima columnas de humo espeso mezclado con llamas, se le nombra Cotopaxi (masa de fuego); otro que lanza de su seno nubes de arena, conmueve los fundamentos de la provincia, y arruina los templos y los edificios, se le llama el Pichincha (el terrible, el amenazador): una cima inmensa cubierta de nieve, y colocada al otro lado de un rio, se nombra Chimborazo (nieve al otro lado): una poblacion establecida en una garganta estrecha que corta la Cordillera, se le impone el nombre de Lacta cunga (garganta estrecha); y en fin á una planta que fortifica los músculos, que dá vigor, que hace andar á un tullido, le llama.... calpachina yuyu (yerba que hace caminar). Los nombres de esta lengua contienen las virtudes de las plantas y las cualidades de todos los objetos. Al oir los nombres de las plantas casi se saben sus virtudes. ¿No es esto mas sabio, mas importante á la humanidad que esos nombres que ha criado la adulacion, el reconocimiento ó el interés? Qué idea nos pueden dar de una planta las voces diascorea, plinia, busfonica, sigesvechia?....” Para dar algun idea mas de esta lengua, copiamos aquí la esclamacion patética de una madre que acababa de perder un hijo tierno: chaupipurchapi tutayarca! (en la mitad del dia le anocheció). Si faltase armonia á estas dos palabras nadie podrá tacharlas de faltas de elocuencia y de laconismo[11].
Hay una circunstancia digna de tomarse en cuenta y que prueba la exelencia de la lengua quichua. Tal es la de haberse naturalizado muchas de sus palabras en el lenguaje usual de las poblaciones civilizadas, aun en aquellas que por su situacion jeográfica no están en contacto inmediato con los indígenas que hablan la quichua. Como se verá mas adelante, esas palabras inoculadas en el habla de los españoles, es decir de los conquistadores, responden á usos é ideas mas adelantadas en el imperio de los Incas que en las sociedades formadas en el molde de la civilizacion española.—En las ciudades de Chile, Santiago y Copiapó, por el centro de las cuales corren rios que las divide en dos partes, se llama bario de la Chimba al suburbio que está al otro lado del rio separado de la parte principal de la poblacion. Chimba, en quichua significa del otro lado. En el fondo del valle de Copiapó y en toda la provincia llamada modernamente de Atacama, centro de afamados laboreos de metales de plata y cobre, la mayor parte de los términos tecnicos de mineria que allí se emplean son los mismos que usan los potosinos y demas mineros del Perú, términos que pertenecen á la lengua quichua sin disputa alguna. De estos recordamos los siguientes: Apir, poruña, chancar, cancha etc. Cuando los españoles bajo la bandera del jeneral Valdivia comenzaron la famosa guerra contra el resistente araucano, ya estaban allí en uso palabras quichuas que D. Alonzo de Ercilla consideró tal vez como pertenecientes á la lengua chilena, pues incorporó las palabras ojota, Llanto, Palla etc. en la Declaracion que puso al frente de su conocido y famoso poema, para inteligencia del lector no familiarizado con las cosas de Indias.
La ciudad de Buenos Aires situada en el estremo sur de la parte poblada del Continente español de la América, distante centenares de leguas del Cuzco y de Quito, emporios de la civilizacion de los Incas, ha dado carta de ciudadanía á muchas palabras de la lengua quichua, sin el ausilio de las cuales, á veces se hallarian muy embarazados sus habitantes para espresar ciertas ideas. Mientras tanto, no goza de la misma prerogativa la lengua guarani que es sin disputa muy bella, muy propia y llena de imájenes, ha sido hablada, y lo es todavia, en lugares inmediatos y que se hallaron siempre en constante comunicacion con la antigua Capital por los canales de los grandes rios.[12] Nosotros tenemos rejistradas como veinticinco de esas palabras quichuas corrientes en nuestro lenguaje vulgar, y de entre ellas daremos el significado de las siguientes como mas características, valiéndonos para probar su orijen del Vocabulario de la lengua natural del Perú, etc., del padre Diego Gonzalez Olguin, impreso en Lima en el año 1608. Cancha, patio ó corral: esta palabra se aplica entre nosotros para designar un espacio estenso de terreno bien nivelado, y así decimos, cancha de pelota, cancha de bolos, al patio donde tienen lugar estos juegos. Cancha de un horno de ladrillos, es el lugar á propósito para poner en órden el ladrillo crudo para que se oree antes de ponerle á la accion del fuego. Cancha, en nuestros rios, significa una larga porcion en que se mantienen rectos y sin serpenteos, conservando una misma direccion. Pucho ó puchasca (sobras, reliquias). De estas palabras hemos hecho el espresivo modismo no vale un pucho para despreciar el valor ó la importancia que indebidamente se quiere dar á una cosa cualquiera. La aplicacion mas terminante que hacemos de la palabra pucho, es el resto ó sobra que se arroja del cigarro que se ha fumado; así decimos: pucho de cigarro.[13]
Chhacra (heredad de labor, tierras ó huertas). Nosotros usamos esta palabra en la misma significacion escribiéndola con una sola h. Es palabra de uso indispensable. De la palabra chharqui, que en quichua significa tasajo ó resina y tambien el cuerpo de un animal ó del hombre flaco ó seco, hemos hecho la voz charque que solo usamos en la primera significacion, cuando la carne es seca al sol. Esta palabra tiene sus derivados, como charqueada, el lugar de la faena del charque; y charcon que se dice del animal enjuto pero fuerte, especialmente del caballo. Chhasca (melena) se emplea en Buenos Aires, aunque no jeneralmente, para designar un cabello mal cuidado y abundante. De Chasquí, se ha hecho en casi toda la América del Sur Chasque, que significa, como entre los Incas, el correo ó espreso despachado para dar una noticia especial y urgente. La Chhuspa, bolsa en que los peruanos guardan el maiz, la coca y demas enseres de viaje y llevan al hombro á guisa de maleta, se ha convertido entre nosotros en Chuspa, especie de talego largo y angosto, hecho jeneralmente del buche del avestruz ó de la piel de animalillos silvestres y pequeños que sirve á nuestros paisanos para guardar el tabaco, el papel y los avios de encender. Vulgarmente se compara con una Chuspa el seno de las mujeres cuando está lácio y flaco por falta de cuidado, por la edad, etc.