Juan Maria Gutierrez.


A CONFEDERAÇAO DOS TAMOYOS, POEMA POR DOMINGO GONSALVES DE MAGALHAES

(Rio Janeiro en casa de Paula Brito, impresor de la corte. 1856. 1 v. fol. men. de 340 pags.)

....Se siente ondear como á manera de un perfume de flores de la India en ese poema escrito bajo el cielo del trópico. Los dulces acentos de su melancolia en nada han alterado los fenómenos; y al dar el arte mayor poder á las impresiones sabe añadir grandeza y exactitud á las imágenes como le acontece toda vez que ocurre á fuentes puras.

(A. de Humboldt, hablando de la grande epopeya de los portugueses.)

Los indios Tamoyos fueron para la ciudad de Rio Janeiro, lo que los Querandies para Buenos Aires,—los primitivos y denodados habitantes de la tierra en que el conquistador europeo plantó la cruz afianzándola con la espada.

No hay americano dotado de sensibilidad y de fantasia que al hojear las crónicas y leyendas patrias no sienta fraguarse en su cabeza el poema animado de aquellas luchas en que se cruzaba la espada y la macana[16], la bala del mosquete y del arcabuz con la flecha armada del colmillo de un yaguar, del hueso de un yacaré ó del fragmento de un pedernal aguzado á fuerza de paciencia. La inocencia iba desnuda por una parte, sin mas loriga que una musculatura que raza alguna puede mostrar mas consistente, y por otra la estrategia y la disciplina militar se presentaban revestidas del acero de las cotas de malla. Los unos tenian á su servicio el rayo de los cañones; apenas si los otros podian disparar con mal amaño algunos haces de arbustos encendidos en el estremo de sus flechas para destruir las tiendas de campaña que se han convertido en ciudades.

Algunos americanos del habla española, durante el gobierno metropolitano, emprendieron escursiones de mal éxito en ese campo seductor. Saavedra Guzman cantó las hazañas de Hernan Cortés desde su arribo á las costas mejicanas hasta la aleve prision de Guatimozin. Pedro de Oña, nacido bajo la tienda de un conquistador, ha cantado las mismas proezas que dieron á Ercilla una celebridad tan persistente. Peralta Barnuevo, bajo el título de Lima fundada compuso mil ciento cuarenta octavas, para decantar toda la historia del descubrimiento y sujecion de las provincias del Perú por el marqués de los Atabillos.