4. Ritual para los curas del Perú, por Bocanegra. Lima, 1631; in-4ᵒ.

5. Arte y vocabulario de la lengua quichua, por el P. Torres Rubio. Lima, 1754, in-12ᵒ[14].

La topografia etnográfica del actual territorio de la República Arjentina no se halla ni siquiera en la cuna. Los historiadores modernos la han descuidado enteramente, y los antiguos deben leerse con suma precaucion para no caer con ellos en errores de nota al señalar las localidades ocupadas por las razas primitivas. En esta materia hay que atender ante todo á fijar el número de naciones verdaderas existentes en la época de la conquista; y á nuestro juicio no debe considerarse como una nacion sino aquella que habló un idioma especial completamente diferente de los demas conocidos, teniendo en cuenta que muchas de estas lenguas tenian sus dialectos derivados de ellas, ó corrupciones provenientes de la separacion y apartamiento de un grupo del seno de la familia principal.—En la coleccion de Documentos de D. P. de Angelis hay una relacion de las naciones que repartió en encomiendas el 2.ᵒ fundador de Buenos Aires, D. Juan de Garay. Pero esas no pueden considerarse como naciones sino como parcialidades ó tribus de la Gran nacion Guarani, la que, en la parte de la provincia de Buenos Aires, no pasó jamas á la márjen derecha del Paraná. Los nombres que se dan en aquel repartimiento de carne humana en esas supuestas naciones deben ser los de sus jefes ó los de los lugares que ocupaban en aquel momento.

La nacion querundio querandi, era la Señora del terreno sobre que se asienta Buenos Aires. Era una raza de valientes que se extinguió completamente sin dejar rastros de su idioma en ningun objeto topográfico. Los nombres de lenguas indíjenas que conservan los lugares, arroyos, lagunas, etc., de la provincia de Buenos Aires, son de oríjen guarani y araucano. Los nombres guaraní son en pequeño número y sobre el litoral, mientras que los araucanos son muchos y comienzan desde la márjen exterior del Rio Salado. Los indios quilmes del Tucuman, trasladados desde allí á cuatro leguas al sur de Buenos Aires, no han dejado mas rastros que el del nombre de nacion ó parcialidad dado al pueblo que se fundó con ellos y que hoy es completamente de jente blanca agricultora. (Véase Azara, t. 2.ᵒ p. 241, ded. del C. del Plata.)

Las huellas impresas en la nomenclatura topográfica por las naciones de orijen chileno, pueden ser efecto de una conquista hecha sobre los habitantes indíjenas por aquella raza que es numerosa y aguerrida, borrando las denominaciones anteriores dadas á los mismos objetos por los primitivos señores del suelo de la llanura arjentina. Sin embargo, los rastros de estos no se advierten en ninguna parte, y hay motivos para creer que la rejion oriental de las Cordilleras hasta la actual frontera sur de Mendoza, no fué poblada sino por los llamados actualmente indios pampas, quienes pasaron los montes atraidos por los ganados y caballos alzados de los establecimientos cristianos, que recobraban en aquellas pingües y solitarias dehesas su ferocidad é independencia primitivas bajo la denominacion de baguales.

Leyendo en el único libro que queda de la historia de esas pobres razas perseguidas, y extintas muchas de ellas, cuyas pájinas se componen de los nombres propios de las localidades, hay motivo para presumir que en las actuales jurisdicciones de Catamarca y la Rioja existió una raza que poseia un idioma peculiar, pues los nombres terminados en gasta y en gala que allí son frecuentes como sinogasta, adalgala no corresponden, segun lo que podemos nosotros alcanzar, á la lengua del Perú ó quichua.

La história ha conservado el nombre de la nacion que poblaba en tiempo de los conquistadores las provincias denominadas de Cuyo, que son Mendoza, San Juan y San Luis. El P. Jesuita Ovalle, consagra en su historia de Chile algun capítulo á esa nacion que se llamaba de los Guarpes, y de cuya lengua escribió su arte y compuso su vocabulario el P. Valdivia, famoso misionero de la Compañia de Jesus, segun le afirma el mismo historiador Ovalle.

El Entre-Rios y Corrientes estuvieron indudablemente ocupados por las tribus de la gran nacion Guaraní, cuyo idioma se habla actualmente por la mayoria de los habitantes civilizados de la segunda de aquellas provincias argentinas, lo mismo que sucede en el Paraguay. Los guaranis que eran emigrantes como pocas naciones indíjenas no atravesaron con sus aduares lengua y costumbres á esta parte del Paraná, sin duda detenidos por el ancho de este rio al acercarse al Plata[15]. Sin embargo el gran ángulo formado por el cabo de San Antonio en este rio, que es de parte de tierra sumamente pantanoso, lleva el nombre Rincon del Tuyú que significa barro en la lengua guarani, lengua que denominaba las cosas, como Caldas observa de la quichua, describiendo algunas de las principales propiedades del objeto denominado.

Este es el único rástro guaraní que sobresale en la nomenclatura topográfica de la tierra firme de la provincia de Buenos Aires. Varios de los riachos formados por el Paraná al incorporarse al Plata, mantienen muchos de ellos sus primitivos nombres guaranís, como el cané, por ejemplo, que significa tortuoso y al cual llaman los españoles de las nueve vueltas, justificando la propiedad del sustantivo-adjetivo indíjena.

Las líneas que quedan escritas son unos cuantos rasgos lijerísimos sobre una materia que seria curioso aclarar y sobre la cual debe fijarse en adelante le atencion de los viajeros sábios que visiten estas rejiones. El Sr. d’Orbigny ha señalado el primer rumbo en la carta etnográfica que acompaña á su obra sobre el hombre de la América meridional; pero él se ha contraido únicamente á las principales razas conocidas, dejando los detalles para los que hayan de sucederle en las investigaciones mas prolijas de esta misma naturaleza.