Del terrible aimoré que carne viva
Devora, y bebe nada mas que sangre.
«De qué nos sirve el brazo, el arco y flechas
Si el fiero portugués impune huella
Nuestra tierra y cautiva nuestros hijos?»
Danza veloz emprenden los Tamoyos
En torno de Coaquira repitiendo:
«El cielo es de Tupán, la tierra es nuestra.»
En nueva inspiracion arde la mente
Del bardo de la tribu y continua: