Levanta hácia los cielos ambos brazos

Y con potente voz, ronca, espantosa

Entona así su cántico de guerra:

«Gloria, gloria á Tupan, su voz resuena

Desde la choza erguida en la montaña

Hasta la oscura cueva de las fieras.

«El cielo es de Tupán, la tierra es nuestra;

Con sangre la regaron nuestros padres

Y nos toca morir para vengarlos.

«Fueron nuestros mayores el azote