Apenas si interrumpe allí el silencio

El blando soplo de nocturnas auras

Que estremecen las hojas murmurando.

Sacro horror de los pechos se apodera

De cuantos allí están. Remeda el bardo

Fantasma aparecida en un ensueño,

Ó maléfico génio que se antoja

En solitaria noche al peregrino.

Despavoridos ojos por el campo

Vibra, y despues en el cenit los clava.