Su voluntad se ha realizado—un justo mas está á su diestra....

Adios, mi venerado compatriota! Adios para siempre, maestro y amigo mio! Permitidme que al separarme de vuestro sepulcro, diga para vos, lo que dijisteis elocuentemente en este mismo sitio sobre la tumba de otro sabio y virtuoso porteño: “Adornemos tu sepulcro con rosas y siempre-vivas y mientras existan tus discípulos y amigos, y mientras haya amantes de la gloria literaria de Buenos Aires, serás nombrado y alabado como un digno modelo.

Semper honos, nomenque tuum laudesque manebunt.”[19]

Eneid. lib. 1, v. 609.


INDICE.

Pág.
Adios,[5]
Biografias.
D. Bernardino Rivadavia,[13]
« José Antonio Miralla,[95]
« Hipólito Vieites,[111]
« Juan Ignacio Gorriti,[117]
« Julian Navarro,[120]
« Francisco Javier Iturri,[121]
« Pantaleon Rivarola,[123]
« Pantaleon Garcia,[124]
« Ramon Diaz,[125]
« José Rivera Indarte,[128]
« Patricio de Basabilbaso,[130]
« Cayetano José Rodriguez,[131]
« Bernardo Monteagudo,[138]
« Manuel José de Labarden,[145]
« Bernardo Vera y Pintado,[149]
« Julian Leiva,[161]
« Antonio Saenz,[165]
« Manuel Moreno,[169]
« Miguel Calisto del Corro,[176]
« Estevan Luca y Patron,[180]
« Florencio Balcarce,[185]
« Francisco Agustin Wright,[192]
« Juan Crisóstomo Lafinur,[195]
Articulos críticos y literarios.
La Quichua en Santiago,[201]
A Confederaçao dos Tamoyos,[225]
El Dr. D. Teodoro Vilardebó,[275]
Discurso pronunciado en el sepulcro del Dr. D. Vicente Lopez,[286]