¿Cuáles fueron las condiciones del convenio entre Colón y Martín Alonso Pinzón? Arias Pérez declaró que «enseñando Cristóbal Colón a Martín Alonso las mercedes que sus Altezas le facían descubriendo la tierra y vistas, dixo e le prometió de partir con él la mytad»[413]. Alonso Gallego puso en labios de Colón lo que sigue: «Señor Martín Alonso, vamos este viaje, que si salimos con él y Dios nos descubre la tierra, yo os prometo por la corona real de partir con vos como buen hermano mio»[414].
Francisco Medel dijo que el Almirante ofreció a Martín Alonso «cuanto pidiese e quisiese»[415]. Diego Hernández Colmenero manifestó que «el dicho Almirante le prometió la mitad de todo el interés e de la honra e provecho que dello se hobiese...»[416]. Somos de opinión que la mitad ofrecida no se refiere a todas los mercedes, como títulos, etc., conferido por los reyes a Colón, sino a las utilidades que se recogiesen en la expedición. No creemos que sea mucho esta mitad, considerando que Pinzón puso medio cuento de maravedís, o sea la mitad de lo que pusieron los reyes; puso, de acuerdo con sus condueños, la nao Pinta, y contrató las otras dos, y, por último, puso las tripulaciones, esto es, todo el personal.
CAPÍTULO XX
Primer viaje de Colón.—Incidentes más importantes que ocurrieron durante el viaje.—Disgusto de algunos marineros.—El 11 de octubre de 1492.—Rodríguez Bermejo es el primero que grita ¡Tierra!—Guanahaní (San Salvador), Santa María de la Concepción, Fernandina, Isabela (Saometo), Cuba (Juana) y Española (Haití).—El cacique Guacanagari.—Fuerte de Navidad.—Vuelta de Colón a España.—Colón en Lisboa y en Palos.—Colón en Sevilla y en Barcelona.—Breves de Alejandro VI.—Castilla y Aragón en el Descubrimiento.
Consideremos la primera expedición de Cristóbal Colón. En la mañana del 3 de agosto de 1492, después de oir misa en la iglesia de Palos, se dirigieron los expedicionarios a las naves, acompañados de sus familias y de los religiosos de la Rábida, y seguidos de muchos vecinos del pueblo, como también de Moguer y de Huelva. La bandera de la Santa María llevaba la imagen de Nuestro Señor Jesucristo clavado en la cruz[417]. En el nombre de Jesús mandó Cristóbal Colón desplegar las velas de sus naves[418]. Cuando levaron anclas[419] y las tres carabelas comenzaron a alejarse, no pocos de los que quedaban en el puerto se mofaban del futuro Almirante de las Indias y pensaban que ni él ni ninguno de los expedicionarios regresarían del viaje. Era aquél un cortejo de luto más bien que una reunión de alegres personas que despedían a sus deudos y amigos para feliz viaje. Las madres, las esposas, las hijas y las hermanas de los marineros maldecían en voz baja a ese funesto extranjero que había engañado con sus palabras a los reyes. Todo lo que se adelanta a la humanidad, lleva consigo la reprobación de los contemporáneos[420].
Sin embargo de las importantes expediciones que se habían hecho en el siglo xvi y muy especialmente los viajes de Enrique el Navegante, todavía del mar Tenebroso, como de antiguo se llamó al Atlántico, circulaban en aquella centuria preocupaciones, consejas y patrañas, capaces de infundir terror en gentes supersticiosas e incultas.
Los tripulantes de la Santa María eran 70, los de la Pinta 30 y los de la Niña 24[421]. Además de Cristóbal Colón, Almirante, que montaba la Santa María; de Martín Alonso Pinzón, natural de Palos, capitán de la Pinta, y de Vicente Yáñez Pinzón, de Palos, que mandaba la Niña, se hallaban de la familia de los Pinzones los siguientes:
Diego Martín Pinzón, el viejo, de Palos.