con la santa fe de Cristo,
con la gloria de mi nombre.
El cielo tu rumbo guíe,
y cuando glorioso tornes,
¡Oh Almirante de Castilla,
Duque y Grande de mi Corte!
tu hazaña bendiga el Cielo,
tu arrojo al infierno asombre,
tu gloria deslumbre al mundo
y abarque tu fama el orbe.»