El día 8 continuó su derrota entre violentas corrientes, viéndose obligado a fondear cerca de tierra, no sin que una de las naves se perdiese de vista. Ponce no encontró buena acogida de parte de los indígenas, con los cuales tuvo que pelear; retiróse a un río que llamó de la Cruz, donde esperó en vano el bergantín perdido. El 8 de mayo dobló el cabo de Cañaveral, que él llamó de Corrientes por la fuerza que allí tienen. Reconociendo la costa halló hacia los 27 grados dos islas, una tercera más al Sur y una cadena de isletas que nombró los Mártires. Recorrió la costa sin notar que era tierra firme, encontrando en todas partes indios suspicaces, sumisos a veces y fieros otras.
Después de algunos días determinó dar la vuelta a la Española y a Puerto Rico. Al paso descubrió nuevas islas y reconoció otras vistas anteriormente. A un grupo de ellas dió el nombre de Tortugas por la abundancia que de ellas había, a otras denominó de la Vieja, porque sólo pudo ver una vieja india y que recogió en sus navíos. El 25 de julio se encaminó a Biminí, en cuya tierra se suponía que estaba la fuente prodigiosa; continuó navegando hasta que descubrió la isla de Bahama. Desde la isla de Bahama corriendo al Oeste cuarenta leguas, se encuentra, según Oviedo, la tierra de Biminí. Salió de Bahama con mucho trabajo el 6 de agosto, llegando el 16 a una de las islas Lucayas. En Guanimá compuso los navíos de sus averías, acordando allí que Juan Pérez de Ortubia con el piloto Antón de Alaminos y algunos indios prácticos se dirigiesen con un navío a reconocer la isla de Biminí, en tanto que él continuaba su viaje a Puerto Rico, a cuya isla llegó el 21 de septiembre. Pocos días después entró el otro navío que fué a Biminí, sin tener la fortuna de encontrar la fuente milagrosa; pero en cambio, halló una isla grande, con muchos árboles y abundantes aguas. Si este viaje fué de poca utilidad para Ponce de León, tuvo interés para la navegación que se hace por el canal de Bahama de regreso a España, y también por el descubrimiento de tantas isletas, bajos, restingas y canales, que hacen peligrosas las derrotas por aquellos mares.
FOTOTIPIA LACOSTE.—MADRID.
Vasco Núñez de Balboa.
CAPÍTULO XXVII
Descubrimiento y exploración del Grande Océano u Océano Pacífico por Núñez de Balboa.—Balboa antes del descubrimiento.—Forma parte de la expedición de Enciso.—Desgracia de Enciso.—Política de Balboa.—Lucha entre los amigos de Enciso y los de Balboa.—Nicuesa en Santa María la Antigua.—Huye de Santa María y su muerte.—Enciso sale para España.—Balboa y el cacique Careta.—Balboa penetra en el interior del país.—Su carta al Rey.—Descubrimiento del Pacífico.—Importancia del descubrimiento.—D. Pedro Arias Dávila, gobernador de la colonia de Darién.—Enemiga entre Balboa y Pedrarias.—Balboa se presenta a Pedrarias.—Muerte de Balboa.—Pedrarias toma la provincia de Paque.
Consideremos el descubrimiento del Océano Pacífico o mar del Sur en el año 1513, por Vasco Núñez de Balboa. Era Balboa natural de Jerez de los Caballeros (Badajoz), donde nació por el año 1475. Cuando apenas contaba veintiséis años formó parte de la expedición dirigida por Rodrigo de Bastidas. Partió de Sevilla en octubre de 1501, y tras feliz travesía arribó a las costas del Nuevo Mundo, recorriendo y explorando desde el Cabo de la Vela hasta el puerto de Nombre de Dios. Dió la escuadra en unos arrecifes, de los cuales pudieron salir los expedicionarios, no sin que las naves sufriesen averías de importancia. Balboa, como otros compañeros, llegaron a la isla Española, donde a la sazón era gobernador Don Francisco Bobadilla. Obtuvo autorización para permanecer en la isla en calidad de colono y se le concedieron terrenos y esclavos.