En la América del Norte (Canadá) uno de los ríos principales tiene el nombre de Makenzie, y se forma de la reunión del de la Paz y del Athabasca, ambos procedentes de las montañas rocosas. El Athabasca entra en el lago de su nombre, y después de la salida, recibe el río de la Paz. La corriente así formada se llama río de los Esclavos hasta el gran lago de este nombre, del cual sale con la denominación definitiva de río Makenzie. Corre al mar en dirección Noroeste, regando unos 1.200 kilómetros del territorio de los esquimales. El Nelson (Canadá), reunión de otros dos ríos, que se denominan Saskatchavan del Norte y Saskatchavan del Sur, procedentes de los montes peñascosos, atraviesa el lago Winnipeg, cruza el distrito de Keewatin y desagua en la bahía de Hudson. El San Lorenzo, que puede decirse que comienza en los lagos al Sudoeste de la cordillera Central, pone en comunicación el Lago Superior, el Michigan, el Hurón, el Erié y el Ontario, baja primero entre el Alto Canadá y Nueva York, y después por el Bajo Canadá. Tiene de largo desde el Lago Superior, 3.350 kilómetros, y desde Ontario, 1.000; de ancho de 800 a 3.000 metros; y de profundo, bastará decir que es navegable hasta Quebek por navíos de línea y hasta Montreal por buques de 600 toneladas. Entre sus afluentes se halla el Ottava, que nace en el lago de Tomiscánning, separa los dos Canadás y recorre 900 kilómetros.

El Oregón o Columbia, en los Estados Unidos, sale de las montañas rocosas, entra en el Pacífico y su longitud es de 2.000 kilómetros. El Colorado, en los mismos Estados Unidos, nace en dichas montañas rocosas, atraviesa la llanura árida del Arizona y desagua en el golfo de California, después de recorrer 1.300 kilómetros. Del mismo nombre hay otro río en los Estados Unidos (Tejas) que desagua en el golfo de México, y tiene de largo 1.150 kilómetros. El Delaware, también en los mismos Estados, riega Filadelfia y desagua en la bahía de Delaware, habiendo recorrido unos 580 kilómetros.

El Bravo, que baña el límite oriental de México, desciende de las faldas de Sierra Blanca y recorre 2.200 kilómetros. Más de 7.000 baña la tierra el Mississipí, llamado por los natchez Meschacebé (marcha de las aguas). Cruza de Norte a Sud todos los Estados Unidos; recibe al Este el Wisconsin, el Illinois y el Ohio, y al Oeste el Missouri, el Arkansas y el Río Rojo. El Missouri es famoso por la anchura de su cauce, por su profundidad en ciertos puntos, por la rapidez de sus aguas y por lo imponente de sus cataratas. Tiene el Mississipí sus fuentes en el lago Itasca, baja por la pintoresca cascada de San Antonio al llano, y a más de 2.000 kilómetros une sus claras aguas a las turbias del Missouri; mide ordinariamente de ribera a ribera de 800 a 1.000 metros, y a su entrada en el golfo de México se divide en muchos brazos.

Antes de terminar la descripción de los ríos de la América Septentrional, recordaremos un estudio muy curioso que se intitula «Extracto de los acontecimientos y operaciones de la 1.ª División de bergantines destinada a perfeccionar la Hidrografía de las islas de la América Septentrional, bajo el mando del Capitán de fragata D. Cosme Damián de Churruca.» Salió de Cádiz el 15 de Junio de 1792, y después de describir perfectamente la situación, magnitud y figura de las islas, volvió al puerto de Cádiz, donde a bordo del navío Conquistador, el 18 de Octubre de 1795, firmó Churruca el mencionado documento[79].

En la América Central abundan los ríos, si bien no son tan caudalosos.

De la América del Sur son el Magdalena, el Orinoco, el Amazonas o Marañón, el Tocantines, el Paranayba, el San Francisco, el Plata y el Río Negro. El Magdalena, que recibe al Este el Bogotá y el Sogamoco, al Oeste el Cauca, sale del lago Pampas con dirección al Norte, atraviesa casi todo el territorio de Nueva Granada, y, después de recorrer 1.320 kilómetros, penetra en el mar por muchas bocas. El Orinoco nace en las vertientes occidentales de la sierra de Parima, corre al Septentrión aumentando su caudal de aguas mediante el tributo de muchos ríos, tuerce hacia Levante desde su confluencia con el Apure y se divide en cincuenta brazos antes de llegar al Océano. Es navegable en su mayor parte. Se admiran espantosas cataratas cerca de Atures; parece un lago en su embocadura y cuenta de extensión 2.500 kilómetros. El Amazonas es el río mayor del mundo, mayor que el Mississipí, que el Ganges y que el Nilo. Nace en el lago de Lauricocha, cruza de Oeste a Este casi todo el continente, recibiendo en las fronteras meridionales del Ecuador por su margen derecha al Huallaga y al Ucayale, a que afluyen, entre otros, el Apurimac y el Vilcamayo; y, por su izquierda, al Napo, que baja del Cotopaxi (ya habiendo recibido el Curaray y el Aguarico) y al Putamayo, que se forma en otra cumbre de los Andes. A Mediodía del Brasil recoge al Jurua, al Purús, al Madera, al Topayos y al Xingú; al Norte al Caqueta y al Río Negro. La longitud del Amazonas es de 5.000 kilómetros y desemboca en el Atlántico, como también el Tocantines, Paranayba, San Francisco, el Plata y el Negro. El río Paranayba en el Brasil da sus aguas al Atlántico después de recorrer 860 kilómetros. El Plata, que puede compararse con el Amazonas por su anchura, comienza en la isla de Martín García, donde recibe al Uruguay, y luego al Paraná, Paraguay y Pilcomayo. El río Negro, que separa la Patagonia de la República Argentina, es muy ancho en su boca y cuenta su longitud por centenares de kilómetros.

Los lagos de la América del Norte son el de los Osos, junto al Círculo Artico o en el mismo círculo; más al Sur los dos del Esclavo, el Athabasca, el Winnipeg y otros; luego el Superior, Michigán, Hurón, Erié y Ontario, cruzados por el río San Lorenzo, que forma entre los lagos Erié y Ontario la célebre catarata del Niágara. En México está el Chapala. En la América Central los de Managua y Nicaragua. En la América del Sur, en Venezuela, el Maracaibo; entre el Perú y Bolivia el Titicaca; en el Brasil, no lejos del Uruguay, el de los Patos, y en la Patagonia los de Coluguape y Viedma.

Veamos las altitudes de algunas sierras de América. En los Estados Unidos, el Monte de San Elías, que tiene 5.440 metros; el de Hooker, con 5.100; el Murchison, con 4.877; el de Santa Elena, con 4.724; el Fainweather, con 4.483 y el Fremont, con 4.135; los seis se hallan en las sierras pedregosas. En los mismos Estados Unidos y en Alleghany están el monte de Washington y el Mountais, el primero con 1.959 metros y el segundo con 1.900. En México tenemos Sierra Nevada, Cerro de Azusco y Orizaba, con 4.625, 3.673 y 5.450 metros respectivamente. En California está el Monte Gigante, con 1.400 metros. En Guatemala citaremos el Amilpas y el Agua, el primero tiene 4.010 metros y el segundo, 4.570. De Honduras debe nombrarse el Pico Congrehay, con 2.271 metros. En Cuba se encuentra la Sierra del Cobre, que tiene 2.100 metros. Citaremos en El Ecuador el Chimborazo, con 6.530 metros, el Covambó, con 5.956, el Pasto, con 4.100 y el Cotopaxi, con 5.750. En el Perú se admira el Parinacota, con 6.714 metros y el Arequipa, con 5.755. Se ven en Bolivia el Nevado de Sorata, el Nevado de Ilmane, el Chuquibamba y el Cerro de Potosí, con 6.488, 6.446, 6.400 y 4.923, respectivamente. En Colombia tenemos el Puracé, con 5.185 metros. De Chile podemos citar el Aconcagua, el Maypú y el Tupungate; el primero con 7.288 metros; el segundo, con 5.380, y el tercero, con 4.600. Son de Venezuela la Sierra de Santa Marta y el Pichincha, con 5.791 y 4.855, respectivamente. En la Guayana está el Roraima, con 2.271; en Buenos Aires, el Sierra Ventana, con 1.067; en el Brasil, los de Ilambo é Ilacolumi, con 1.817 metros el primero y 1.777 el segundo, y en Patagonia el Corcobado, con 2.290 metros.

Entre los volcanes citaremos el de San Elías, en los Estados Unidos; los de Popocatepetl y Orizaba en México; el del Agua, el del Fuego y otros en la América Central; los de Chimborazo, Cotopaxi, Pichincha y Antisana, en El Ecuador; los de Aconcagua y Copiapó, en Chile, y el de Arequipa en el Perú.

En la parte Norte de América encontramos la península de Melville, la del Labrador, entre el Océano Glacial Artico y el Océano Atlántico, y Nueva Escocia o Acadia, pertenecientes a Nueva Bretaña; la de Florida, en los Estados Unidos, y se halla entre el Océano Atlántico y golfo de México; la de Alaska, en los Estados Unidos, entre el Océano Glacial y el Pacífico; la del Yucatán, en México, está entre el golfo de este nombre y el mar de las Antillas; la Baja California, en México, se encuentra entre el golfo de California y el Océano Pacífico; la de Goajira y la de Paraguana forman la entrada del golfo de Maracaybo, en el mar de las Antillas, entre Venezuela y Colombia, y la de Brunswick, sobre el Estrecho de Magallanes, en la Patagonia.