Asentados los cahitas en la parte Norte de Sinaloa, cerca de los ceris, ópatas y pimas, su lenguaje, que se extiende por el territorio de Sonora, comprende los dialectos siguientes: el mayo, el yaqui y el tehuepo. El tara-humara se halla en Chihualuca, Sonora y Durango; el tepehuauo en Cohuaila y Sonora; y el cora en Jalisco. Al Sur de Colombia se encuentra la California a lo largo de las costas del Pacífico, y en las márgenes del Oregón, del Pitt, del de la Trinidad y del Salmón se hablan varios idiomas y dialectos. En el valle Potter se habla el tahtú, que comprende el pomo-yuca, del cual es principal dialecto el kunalapo, que se usa cerca del lago Clear. Según Bancroft el kunalapo tiene alguna analogía con el malayo, añadiendo el citado escritor que los idiomas de los habitantes situados en el nacimiento del río Eel guardan mucha semejanza con el chino y el japonés. Entre los idiomas dominantes en los pueblos de la Baja California y Nuevo México no deben ser olvidados el de los teguas, cuñies, guaymíes y guaicuris. El guaicuri tiene más importancia que los anteriores.

Nos creemos obligados a decir que el pima, idioma hablado al Sur del río Gila, en Sonora y en algunas partes de la Sinaloa septentrional, es un lenguaje armonioso cuyas dicciones todas terminan en sonidos vocales. Entre el pima alto y bajo se habla el ópata. Al Este de los lugares donde se habla el pima bajo y el ópata, en las regiones del Golfo de California y en la isla del Tiburón, se usa el idioma de los ceris o de los seris, y a la parte oriental de las Montañas Roquizas, en el valle del Misouri, el de los dakotas; pero no se debe olvidar que dichos idiomas, como sus respectivos dialectos, han merecido profunda atención por algunos escritores, quienes han llegado a decir que los ceris y los dakotas hablaban lenguajes idénticos a los de los europeos. No huelga referir que confinan con dakotas y esquimales los algonquinos e iroqueses cuyos lenguajes han sido estudiados con bastante detenimiento.

De los esquimales comenzaremos diciendo que se hallan en América y en Asia, o en ambos lados del Estrecho de Behering. Recordaremos aquí que Brinton, guiado por tradiciones orales de los indígenas que pudieran remontarse a dos mil años, no tiene inconveniente en afirmar que los esquimales asiáticos proceden o son originarios de América, llegando a creer que la familia de ellos es la misma que la de los de Groenlandia, tierra que debió estar unida a la de Baffin y a la Escandinavia[249], allá por la edad cuaternaria. Filólogos de bastante reputación reducen a tres los dialectos principales de la lengua esquimal, y son el de Groenlandia y el Labrador, el chiglet, o de las costas del mar Artico, y el de Alaska. No carecen de interés los estudios modernos que se han hecho acerca del chiglet (idioma de los esquimales del río Makencie), y del alascano. El athka, dialecto hablado en las islas occidentales aleutienas, se diferencia poco del alascano. Al mediodía de la región occidental ocupada por los esquimales, se hallan los tlinkits o koloss, y más al Este los tinnas (chepeweyanos y athabascanos). Resulta, después de estudiar las costumbres de los tlinkits, que no dejaban de mostrar cierta disposición como comerciantes y marinos, habiéndose hallado entre ellos cuchillos y sierras de hierro, como también objetos para labrar la plata y el cobre. Practicaban el comercio de esclavos. De su lengua dicen los americanistas que era dura y áspera.

Al mediodía de los tlinkits, en el territorio llamado colonia inglesa, y que comprende comarcas occidentales de los Estados Unidos, entre los grados 55 y 43 de latitud Norte, habitan los kaidahs o kaigames, que hablan un idioma pobre, sucediendo lo mismo a los indios nass, sebasas y hailtzas, situados alrededor del río Nass. En el interior de la Colombia Británica se habla el nitlacapamuch, o lengua del río Tompson, y no lejos, pero más al interior y cerca de las Montañas Roquizas, el idioma salish de los indios llamados flatheads. No carecen de interés los idiomas de la familia de los sahaptines, idiomas que se hablan a lo largo de los ríos Lewis y de la Culebra, hasta la falda de las Montañas Roquizas. En cierto sentido pudieran referirse al sahaptin el lenguaje de los calapoyoc, que habitan al Sur de los valles de Villameta, el de los indios watlalas y el de los chinuks.

Acerca de las partes de la oración en las lenguas americanas, procede notar:

1.º Que el artículo, en las lenguas cultas, sólo existe en el maya, y en las incultas entre los algonquines y otomíes.

2.º El nombre suele llevar un pronombre posesivo en muchas lenguas. Si en unas no cambian los nombres de singular a plural, y se les pluraliza mediante numerales o adjetivos, en otras las formas plurales son varias y más o menos numerosas. El dual sólo existe, entre todas las lenguas de la América del Sur y del Centro, en la chilena; pero sí en algunas de la América del Norte. Respecto a géneros masculino y femenino, no los hay—según no pocos gramáticos—en las lenguas americanas. Casi lo mismo pudiéramos decir de las declinaciones y los casos.

3.º No abundan los verdaderos adjetivos en las lenguas americanas, y se duda si los tienen las algonquinas.

4.º El pronombre es parte importante de la oración en muchos de aquellos idiomas.

5.º El verbo se incorpora, no sólo los pronombres, sino los nombres que rige, los adverbios y hasta las conjunciones y preposiciones. Tiene, además, muchas conjugaciones, voces y modos. Débese recordar que falta el verbo sustantivo en lenguas bárbaras y en lenguas cultas, y lo hay lo mismo en unas que en otras lenguas.