Habremos de recordar, por lo que a la cultura de Cuba respecta, que la instrucción pública realizó grandes progresos desde los últimos años de la centuria xvi. Francisco Paradas dejó un legado (1571) para el sostenimiento de clases de latinidad en Bayamo; Juan F. Carballo fundó la Escuela de Belén, la cual durante muchos años fué la única enseñanza primaria en la Habana; el obispo Juan de las Cabezas creó el Seminario en Santiago de Cuba (1607); el obispo Evelino de Compostela estableció el colegio eclesiástico en la Habana (1689), y además el colegio de niños y el asilo de niñas de San Francisco de Sales; el filántropo Conyedo se consagró a la enseñanza en Villaclara (1712) y fundó una escuela en San Juan de los Remedios. A petición del ayuntamiento de la Habana (1688) se creó la Universidad (1728), encargándose de la enseñanza los frailes dominicos. Siete años antes el mismo Felipe V, había concedido la fundación de un colegio a la Compañía de Jesús[838].

En los últimos años del siglo xviii y en la primera mitad del xix, las letras y las ciencias dieron un paso de gigante en la isla de Cuba. Nació entonces la Academia Cubana de Literatura y adquirió fama universal el periódico intitulado Revista Bimestre Cubana; en él escribieron Félix Varela, José de la Luz y Caballero, José Antonio Saco, Domingo del Monte y otros. El eminente filósofo D. Félix Varela enviaba sus escritos desde el destierro. De él dijo D. José de la Luz y Caballero lo que copiamos á continuación: «Mientras se piense en Cuba, se pensará con respeto y veneración en el primero que nos enseñó á pensar.» Saco, ilustre catedrático de Filosofía en el colegio seminario de San Carlos, sucesor de su sabio maestro Padre Varela, recibió la orden del Capitán general Tacón de salir de la Habana (1834), «porque la juventud seguía con mucho calor sus ideas.» D. José de la Luz y Caballero, sucesor de Varela y de Saco en la cátedra de Filosofía de San Carlos, merece también señalado lugar entre los pensadores cubanos. Murió el 22 de junio de 1862, rodeado de sus discípulos y admiradores, en su colegio de El Salvador. El capitán general Serrano, deseando halagar á los cubanos, presidió el entierro.

No careció de importancia el progreso moral y material de la isla de Puerto Rico en la centuria xviii, progreso moral y material que aumentó considerablemente en el siglo xix. Buena prueba de ello es el aumento de población: en 1775 se contaban 79.000 habitantes, y en 1887, 806.708.

No poca fama tuvieron algunos poetas en Guatemala. El primero de ellos es Juan de Mestanza. Miguel de Cervantes dice de él en su Viaje al Parnaso:

Llegó Juan de Mestanza cifra y suma

de tanta condición doctrina y gala,

que no hay muerte ni edad que la consuma.

Apolo lo arrancó de Guatemala

y le trajo en su ayuda para ofensa

de la canalla en todo extremo mala.