18. A la parte Sueste de la ciudad de San Juan hay una sierra que llaman de Loquillo, distante 10 leguas, cuyo nombre dieron los españoles porque en ella se cobijó un cacique que por espacio de algún tiempo tuvo en jaque a los cristianos; otra parte de la sierra se denominaba de Furudi, que quiere decir cosa llena de nublados, y hay una tercera que tenía el nombre de Espíritu Santo.

19. A una media legua de San Juan se encuentra el río Bayamón, por el cual suben barcos para el servicio de la ciudad, y en sus riberas hay haciendas de conucos, donde se hace el cazabe, que es el pan de esta tierra, y maíz, y donde se crían muchos plátanos. Otro río que se llama Toa está legua y media distante de la ciudad de San Juan y nace a 14 leguas en la sierra de Guabate; en la ribera del río se halla un árbol llamado leyba en lengua de indios, que en su tronco quiso un carpintero, de nombre Pantaleón, hacer una capilla y en ella un altar donde se dijera misa. Otro río que dicen Cebuco, al Oeste de la isla, es pequeño; en sus riberas se cría mucho ganado vacuno y porcuno. Considérase el río Guayanes casi tan grande como el Toa, y en sus riberas hubo muchas haciendas; también mencionaremos los ríos Arrecibo, Camuy, Guataca, Culibrina, Guaurabo, Guaynabo, Guadianylla, Triaboa, Xacagua, Cuamo, Albeyno, Guayama, Unabo, Guayamy, Jumacao, Pedagua, Fajardo, Río Grande y otros.

20 y 21. Nada.

22. Entre los árboles silvestres se halla el maga, de cuya madera hacían mesas, camas y otras obras de carpintería; del capa, árbol parecido a la encina, se servían para hacer navíos, casas, etc.; del ucar fabricaban prensas, cureñas etcétera, y del añón comían la fruta. Considerábanse como medicinales los árboles guayacán y palo-sano.

23. En la isla se crían granados, higueras, parras, naranjos, cidras, toronjas limoneros y limeras, etc.

24. Nada.

25. Las semillas de coles, lechugas, rábanos, nabos, etc., procedentes de España, fructifican en la isla.

26. En Puerto Rico abundan los vegetales medicinales: las hojas del arbolito que se llama higuillo pintado tiene la propiedad de curar las heridas, como también sucede lo mismo con el árbol del bálsamo y con el denominado Santa María; del manzanillo se cuenta que los que se echan a su sombra se levantan hinchados, y de la yerba conocida con el nombre de quivey se dice que es venenosa, muriendo en seguida el animal que la come.

27. Abundan los puercos montesinos, procedentes de los que se trajeron de España, y también las gallinas de Guinea, que trajo el año 49 Diego Lorenzo, canónigo de Cabo Verde.