En el lado de la Epístola se halla una capilla, donde se admira el escudo heráldico de La Gasca. Dicho escudo está dividido en dos cuarteles por una diagonal: en el de la izquierda se ven castillos y leones, y en el de la derecha trece roeles. Léese la inscripción que copiamos a continuación:

Cesari restitutis Peru regnis tiranorum spolia.

En la cornisa que corre alrededor del templo se lee esta inscripción:

Illustrissimus, ac Reverendissimus D. D. Petrus Gasca, qui primo Santæ Generalis Inquisitionis et consilio. Post Palentinus deinde seguntinus Antistes. Peru Regna Novi-orbis Regiam invictissimi. Caroli quinti Imperatoris Hispaniarumque regis, vicem gesturus adivit unde tyranis, rebellibusque primo congressu superatis, Provinciisque illis Regis Imperio subactis, vesilla hec novellaque troplica arripuit. Quo circa decies centena millia supra trecentem millia ducatorum census cesaris militibus una die ipse solus auri contemplor erogavit. Quibus feliciter gestis, cupiens pro tantis beneficiis divinitus in eum collatis, vota solveret hanc sacsam edem ad laudem, et gloriam Omnipotentis Dei et honorem Beatæ María Magdalena a fundamentis erexit, ed munificentissime dotavit eamque sibi nomine Mausolei vindicavit. Obiit Siguntiæ anno a Nativitate Domini 1567, quarto idus Novembris ætatis sua 74.

En su testimonio, que se guarda en el Archivo de la iglesia de la Magdalena, dice el fundador que la edificaba por satisfacer en algo las faltas que había tenido en celebrar, las cuales eran debidas a las ocupaciones que le dió el emperador Carlos V en Valencia cuando le mandó visitar los tribunales de dicho reino, así de Justicia como de Hacienda, y en la defensa del mismo reino e islas Baleares, pues Barbarroja, año de 1542, con la armada del Turco y del rey de Francia, se dispuso a atacar nuestras costas y citadas islas. Dice también que la ida al Perú y reducción de aquellos reinos al real servicio y el castigo de los tiranos, le ocupó más de ocho años, en cuyo tiempo no se atrevió a decir misa, si bien debía hacerse notar por Su Santidad, a instancia y pedimento de S. M. F. le envió un Breve copiosísimo para que pudiese entender en todos los negocios de cualquiera calidad que fuesen, así civiles como criminales, de guerra y paz, no cayendo en otra irregularidad. Añade que, del mismo modo, le movió a hacer esta obra pía el que la parroquia de la Magdalena, aunque era la más antigua estaba casi derruída y era la más pobre, y porque en ella tenía la casa su hermano D. Diego de la Gasca, a quien nombraba patrono. Dotó en 400 ducados la capilla mayor de la citada iglesia e instituyó doce capellanías y una además con el nombre de mayor, un organista, un sacristán y cuatro mozos de coro. Además de varias misas que encargó a dichos sacerdotes, dispuso, que, habiendo sido el oficio muzárabe antiguamente de mucha devoción y uso en España, en tiempos de tanta persecución de infieles, él, siguiendo el ejemplo del reverendísimo Sr. Cardenal D. Francisco Jiménez, arzobispo de Toledo, de buena memoria,—quien fundó una misa, según aquel ritual, en la iglesia metropolitana de Toledo,—ordenaba y mandaba que se dijese en dos viernes de cada mes una misa y el dicho oficio en su capilla de la Magdalena por los trece capellanes en turno y como se dice en la del Sr. Cardenal.

En la parte exterior de la iglesia se destacan diferentes escudos con las armas de La Gasca, llamando la atención uno tan grande como poco artístico, que adorna la fachada principal. Edificó una casa para los sacerdotes, la cual está situada frente a la fachada principal de aquel templo[435c].

De los muchos y ricos objetos que se guardaban en la Magdalena, sólo existe a la sazón, un cáliz de plata, de estilo gótico florido, regalado por el fundador[435d].

[435a] Ob cit., págs. 259 y 325.

[435b] Prescott dice, erradamente, que murió en Valladolid. Ob. cit., pág. 397.

[435c] En la calle de Colón, señalada al presente con el número 13.