| Alabado sea | el Santísimo Sacramento | que | está |
| Anauscia | Santisime Sacramento | naqui | ane |
| en el | Altar, | y también | la Virgen Santa María |
| ycu | Altar, | inta yto | Virgen Santa Maria |
| desde su origen | está libre | y pura | cuando |
| ninnemooco | oximanane | quichetenna | onumo |
| tuvo principio | el Ser | del primer | pecado |
| ayboyi | yy | tnicocinitanna | ninihaiti |
| antiguo. | |||
| ticanni. | |||
La fórmula de hacerse la señal de la santa cruz es de la manera que se sigue:
| Por la señal | de la Santa Cruz | defiende | á nosotros | |
| Oi naucipi | Santa Crucis | oquimay | zoychacu | |
| Dios nuestro | de | aquellos | que | aborrecen |
| Zoichupa | mo | anama | po | chineneco |
| à nosotros | en el | nombre | del | Padre |
| zumanene | au | niri | naqui | Yaytotik |
| y | del | Hijo | y | del |
| ta | naqui | Aytotik | ta | naqui |
| Espíritu Santo. | ||||
| Espiritu Santo. | ||||
«¿Qué le parece á V. R.? ¡Extraña cosa por cierto! He escrito aquí estas palabras para que V. R. me tenga compasión y ruegue á Nuestro Señor me conceda alguna cosa del don de lenguas. Es verdad que tiene una cosa de bueno esta gente, que aunque uno pronuncie mal y hable peor, luego al punto le entienden.»
Esta es la carta de aquel misionero y esta es la dificultad más ardua, pero la más necesaria de vencer en quien emprende el oficio de la predicación apostólica de esta provincia.
Y á la verdad, lo que más espanta y detiene el celo de operarios muy fervorosos, es tanta diversidad de lenguas, pues á cada paso se encuentran en estos pueblos una ranchería de cien familias, á lo más, que tiene lenguaje muy diverso de los otros del contorno, causa de que sean tantas las lenguas, que parece increíble. Más de ciento cincuenta lenguas y más diferentes entre sí que la española y la francesa, hallaron los PP. Cristóbal de Acuña y Andrés de Artieda en las naciones que pueblan las riberas del Marañón, cuando por orden de Felipe IV entraron á reconocer aquellas provincias; en quince lenguas, si mal no me acuerdo, se habla en las misiones de los Moxos, siendo así que no llegan los convertidos á treinta mil; y en estas nuestras Reducciones de Chiquitos hay neófitos de tres y cuatro lenguas. Con todo esto, para quitar este impedimento á la santa fe, se ha procurado que todos los indios aprendan la lengua de los Chiquitos, lo cual no se podrá hacer en adelante, porque si las naciones en cuya conversión se trabaja ahora, pasan del número de tres ó cuatro mil almas, será necesario hacer otra nueva Reducción y nos veremos obligados á acomodarnos á su lengua, para lo cual habrán los Misioneros de estudiar precisamente la lengua de los Mototocos, que usan los Zamucos, y la de los Guarayos que hablan en Guarany, fuera de la lengua de los Chiquitos.
CAPÍTULO III
Descubren los españoles la nación de los Chiquitos y destrúyenla, así ellos como los Mamalucos, de quienes se da una sucinta relación.
Nuflo de Chaves, el año de 1557, navegó por orden de Domingo Martínez, gobernador del Paraguay, hacia el origen del río que da nombre á toda la provincia, acompañado de trescientos soldados, con el fin de fabricar un castillo en una isla que estaba junto al afamado lago de los Xarayes, con pretexto de avecindarse más al Perú.
Entróse tierra adentro del país de los Chiquitos, y caminando cosa de setenta leguas hacia el Poniente, fabricó á la falda de una montaña una población, á quien puso por nombre Santa Cruz de la Sierra. Pero disgustados muchos de los suyos con Nuflo de Chaves por esta causa, se volvieron á su tierra.