EPIGRAMAS
I
Es tan goloso Procopio,
que á mozas que dan el opio
no hace el amor en su aldea;
porque al volverse jalea,
teme comerse á sí propio.
II
En cantidad fabulosa
comió ayer berros Irene,
y aunque el cólico que hoy tiene,
según ella, es de otra cosa,
la causa del malestar
los berros deben de ser,
porque la pobre mujer
no cesa de berrear.
III
—Buenas tardes, Leonor.
¿Y tu esposo?
—Ahora saldrá.
En este momento está
pastando en el comedor.
—¿Pastando? ¡Qué bromas gastas!
Se va el hombre á resentir.
—No, tonta; quiero decir
que está tomando unas pastas.