que es sin gusto y sin provecho,

pues es tan notorio gusto

el ver que me haya creído,

y provecho haber huído

de casarme a mi disgusto.

¡Bueno fué reñir conmigo

porque en cuanto digo miento

y dar crédito al momento

a cuantas mentiras digo!

¡Qué fácil de persuadir,