Beltrán.

(Aparte.)

¡Válgame Dios! ¿Es posible

que a mí no me perdonaran

las costumbres deste mozo?

¿Que aun a mí, en mis propias canas

me mintiese, al mismo tiempo

que riñéndoselo estaba?

¿Y que lo creyese yo

en cosa tan de importancia