tan presto, habiendo ya oido

de sus engaños la fama?

Mas ¿quién creyera que a mí

me mintiera, cuando estaba

reprendiéndole eso mismo?

Y ¿qué juez se recelara

que el mismo ladrón le robe,

de cuyo castigo trata?

Tristán.

¿Determinaste a llegar?