Serpiente con costillas y groya, que acaso esté por el aragonés roya, tiene todas las trazas de ser algún bicho raro, como los populares dragones, fantaseados sobre las osamentas de los animales antidiluvianos, pterodactilos, megalosaurios, ichtiosaurios, etc., ó algún cocodrilo traído de Egipto, ó serpiente que, como símbolo del demonio vencido, colgaban á modo de ex-voto en catedrales y zaguanes, enhebrándose alguna leyenda popular, como la del viejo Rando ó Raudo, que no se lee bien este nombre en el texto. «Effigies draconis, quae cum vexillis in ecclesiasticis processionibus deferri solent, qua vel diabolus ipse, vel haeresis designatur, de quibus triumphat ecclesia. Diabolus enim, ut ait Augustinus (Hom., 36) in scripturis sanctis leo et draco est, leo propter impetum, draco, propter insidias». (Du Cange, Glosar, ad script. med. et inf. latin.) Véase A. Maury, Essai sur les légendes pieuses du moyen âge p. 147, donde se hallarán muchos casos parecidos. Moya sale en las Cortes de Alcalá de 1348: «En Cuenca e en Huete e en Moya e en sus términos el que oviere quantia de mill maravedis sin las casas de su morada, que mantenga un cavallo.» Es del juzgado de Cañete, provincia de Cuenca. Pero nada he podido averiguar ni me han podido dar luz mis excelentes amigos Bonilla, Rodriguez Marín y Said Armesto, tan eruditos en este linaje de leyendas medioevales.
Estide en G y estude en S, estuve, del tema estido, estudo. Espender, gastar. Trat. Arj., 4: Ya despues que hubo espendido | bien veinte mil ducados que traía. En La Lozana andaluza, 41: Mi casa y mi hogar cien ducados val. No hallé pozo ni fuente perenne que hinchera mi arrugado bolsillo, de modo que en viéndola tan flaca, dije para mi capote: ¡A casita! Que «Cada uno en su casa es rey».
Dende á Celest., IV, p. 76: Y murió dende á tres dias.
Çerca esa rribera, como preposición, Fuero viejo, 1, 2, 4: E este fecho mesmo fué en la sua casa de Villaveja, que es cerca Muñon. Çid., 3316: Miembrat quando lidiamos çerca Valençia la grand. Ribera, llamóse todo río, y todavía en Salamanca la corriente de agua que se suele secar en verano, ó lleva poca agua, como en el texto.
Ssemejasme sandío, parécesme sandio. J. Enc., 348: ¿Quién será? | Si es de los del otro día. | Uno dellos me semeja. | Dellos es, por vida mia. Sandío, se decía. Cayada ó cayado de pastor. Medir, por darle con ella, tocándole en todo su largo, como al medir, por ejemplo, el paño con la vara: de aquí medirle las espaldas con una vara.