Escarva... Asi en Correas, p. 134. Fita, fijamente, justo en la oreja, adverbio.
Cuesta ayuso, cuesta abajo. Exido, las afueras de poblado junto á él, de exire, salir. Góng., Soled., 2. Y cual mancebos tejen anudados | festivos coros en alegre ejido. Tiénese por cigoniño ó cría de cigüeña, mal recibido por aquella madrastra. «Es bien singular—dice Valdecebro (Aves, c. 20)—lo que á este pájaro generoso sucede; y es que paga el diezmo de sus polluelos, arrojándole del nido, como en religioso feudo, al dueño de la torre donde anidan.» Unos creen que arroja al cigoñino en pasando de diez sus crías; otros, en pasando de cinco, y no por no caber ni falta de alimento, «pero es constante y firme que le pagan». A este clérigo le tocó pagar el feudo de la gaha cigüeña; ¡á otros les toca salir apaleados por meterse en nidos ajenos! Los cigoñinos clericales debían de frecuentar aquella sierra y choza.
Arada, tierra labrantía. J. Pin., Agr, 6, 29: Al gañan del arada damos 30 ducados por cada año. Non t'asañes ó enojes del juego que te he hecho, que a las veces (á las vegadas) en el juego se allegan grandes caudales, quiere decir que unas veces se pierde, pero otras en él se gana. En S, ensañar. Alej., 1595: Ferien entre los griegos, facienlos asannar. Comed. Florin., 39: Y si te ensañas, ensáñate tu á solas. Del juego, por el juego. Conquerir, ganar, conquistar. Conde Luc., 9: E será vuestra pro de vos ayudar, para que otro hombre extraño no vos conquiera ni vos destruya. Diner-ada, cantidad grande de dineros.
Herroso era su esposo, que andaba errado al dejarla por otros, por lo cual bien puede llamar á su huésped Corn-ejo, pues se los va a poner al ausente: todo este tercer verso es de S; en G, dice: «Ca dise la pastrana quien no yerra no emienda», lo cual explica el nombre simbólico de Herroso. Corrienda, como en la copla [252], y como á sabiendas, adverbio. Opusc. liter. s. XIV á XVI, p. 364. El omne quando es muerto poco val su fazienda: | qual fizo, tal habrá, como diz la leyenda. | Mortájanlo priado, sotierranlo corrienda.
En uno, juntos. Era nona passada, la última hora del día, el atardecer, y no había comido. Jugar al juego por mal del uno es el solasar y luchar, que luego dice, para mal del tercero ausente.