Ditado, de dictado, dictar, es título de dignidad, honor o señorío, como de duque, conde, etc., Quij., 1, 21: Y montas que no sabría yo autorizar el litado, dijo Sancho. Ditado has de decir, no litado, dijo su amo. Aquí es cantar honorifico, digamos, á la Virgen; en su tiempo se decía por composición poética en general. De Santa María del Vado se hace mención en el libro de Montería de Alfonso XI, l. 3, c. 5. El Vado es villa del duque del Infantado en el Real de Manzanares (Sánchez).
Ep, Iacobi, 1, 16: Omne datum optimum et omne donum perfectum desursum est descendens a Patre luminum. El mundano, que pinta el Arcipreste en primera persona, después de tanto roydo, de andar enamorado de doña Endrina y de vagamundear por la sierra con las mozas, volvióse a Dios, como suele acontecer.
Tener y vigilia, hacer allí la vela, velar á la Señora, costumbre de caballeros y de romeros, como hizo S. Ignacio velando las armas de la nueva milicia espiritual ante el altar de la Virgen en Monserrat.
Aunque tengas gloria y placer más de la que nadie te pueda ofrecer, quiero yo hacer algo de mi parte.
Alude al ungüento de nardo, con que ungió María, hermana de Lázaro, los pies de Cristo el Viernes antes de morir, y que Judas, su administrador del dinero, reprobó diciendo que cuánto mejor hubiera sido gastar lo que había costado en los pobres. Señeros, particulares, singulares. Cabr., p. 534; Otra vez me parece avisar que no llamo señeros ni singulares a los que hacen lo que todos los de su profesión debían según ella hacer, sino á los que han dejado este camino y van por los no trillados. Fueron plasenteros del pleyteamiento, del trato fueron contentos los del Sanhedrin, vendiéndoles á Cristo por los treinta dineros, que se le vinieron á sus manos, sólo para él (señeros). El algo, el costo, los dineros.