Cedieruedas en G, cidierbedas en S, y en el Arte cisoria de Villena, çideruedas, çideruelas, çidieruelas, lonjas largas, y también residuos de partes gruesas que quedan, depués de haber descarnado las piezas, en las reses. Acaso por ciber-uela, diminutivo de cib-era, cebo ó alimento. Fynchida, henchidura, llena. Lyd marina, para la lid contra los pescados de Cuaresma que vendrían del mar. La dueña ó doña Cuaresma fué maestra muy ducha y no quiso llegar tan presto, hasta que menguasen las carnes, comidas para cuando llegase ella.

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Abastado, provisto. Cabr., p. 576: Aquella mesa en ese suelo de tales manjares abastada. Estrado es aquí la sala de la yantar ó palacio (recuérdese el Del palacio á la cocina, y Villena, Cisor., p. 33). aparejado por los reposteros de estrado y mesa: el artesonado de entalle e incrustaciones de marfil ó esmaltes de brillantes colores y dorados; la piedra labrada en orlas, frisos, molduras, entrepaños, arcos y alfeizares; los paños de velludo, lisos ú obrados, de oro y sedas, entoldan y guarnecen las paredes; las alhombras ó alcatifas morunas, cubren el pavimento; el señor como debajo de dosel; perfúmase la sala. Los juglares eran en la yantar del rey de Aragón cuatro (jutglars), dos trompadores, un tabaler y un trompeta, que tocaban todo el año menos los viernes y Cuaresma ó tiempo de guerra. Véase la descripción del banquete en la coronación de Alfonso IV en Zaragoza, el 1328, en la Crónica de Muntaner, y de otro en la Crónica de D. Juan II, c. 14, de Fernán Pérez de Guzmán. Sobre todo, las Leyes Palatinas de D. Jaime II de Aragón, publicadas en 1337 (el manuscrito en Bruselas, publicado por el P. Bollando, Thesaurus Ecclesiasticae Antiquitatis, p. 411): «In domibus Principum, ut tradit antiquitas, mimi seu joculatores licite possunt esse: nam illorum officium tribuit laetitiam, quam Principes debent summe appetere, et cum honestate servare, ut per eam tristitiam et iram adjiciant et omnibus se exhibeant gratiores. Quapropter volumus et ordinamus, quod in nostra curia mimi debeant esse quinque: quorum duo sint tibicinatores et tercius sit tabelarius ad quorum spectet officium, quod semper Nobis, publice consedentibus, in principio tubicinent; et tabelarius suum officium simul cum eis exerceat, ac etiam idem faciant in fine comestione nostrae; nisi mimi extranei vel nostri qui tantum instrumenta sonant in fine mensae vellent Nobis volentibus instrumenta sua sonare...»

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El cargo de Alférez del Rey estuvo siempre en personas reales y ricos hombres de los más poderosos, como lo fué el Cid de don Sancho II, y de don Alfonso X, su hermano el infante don Juan Manuel; de don Pedro el Cruel lo fueron su hermano don Sancho, Conde de Alburquerque, su primo el infante don Juan y su hermano don Tello, Conde y Señor de Vizcaya; de don Enrique el II, su hijo don Juan, infante heredero. Hablan de este cargo las Leyes de Partida, señalando sus atribuciones, deberes y preeminencias, que Fernán Messía, en su Nobiliario, enumera, refiriéndolas ya á la Condestablía, cargo que instituyó más tarde don Juan I, el año 1382. En uno de los fueros más antiguos de España se dice: «fué estabilido que todo rrey despanna uviese alferes que tenga la ssu senna et aia çient cavaleiros et en casa del rrey mesa de ssu cabo et en la pascua fflorida la copa de oro et de plata del rrey por ssuya et los vestidos et lechos et un cabaylo.» El alférez de don Carnal, que es Jueves Lardero ([1078]), no contento con la copa, tenía la mano en el barril, vasija de barro de oronda panza y de angosto y corto cuello, y también un cubeto de madera, que es lo que aquí parece significar en este alférez, ó mejor digamos, dios Baco que asiste de don Carnal. J. Pin., Agr., 16, 35: Harto mal es quien se jacta de no beber vino, sepa tanto de barriles como el que bebe. Don Carnal se trata á lo rey, y así su copero hinca la rodilla derecha, como era costumbre después de dar la taza de la salva al caballero que llevaba la copa y de quitar la sobrecopa: en esta postura tenía alzado el brazo con la sobrecopa en la mano, mientras el caballero hacía la salva. Pero este copero no viene desde el aparador, con el ballestero de maza delante y el caballero que le ha de servir con la copa llena detrás, sino que se estaba barril en mano, y cuando no servía á su señor, tañía éste su añafil, que es trompeta larga de metal. Tañer con el barril es empinar. El que allí los tenía á todos cogidos como alguacil con su vara alta, era el vino que parlaba por boca de todos.

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Para entrar en la faena ó lid (façienda) con la dueña ó doña Cuaresma, que por no haber empinado, sin duda, como ellos, la llama serena. ¡Buena facienda, iban á hacer borrachos y llena la talega! Adormirse. Caba., p. 183: Cantándole para que se aduerma.

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Habiendo perdido á sus mujeres, que son las gallinas, cenadas poco antes, los gallos andaban alborotados, que esto significa también alborozarse. Hist. ultram., 1, 75: Si acaeciere que se quisieren alborozar a facer alguna cosa por lo acorrer e por lo vengar. Gallo, Job, 38, 35: Conturbata sunt viscera ó diffusa: En señal de que en temores ó recelos grandes, ellas son las que alborozan al hombre.

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