La alianza de don Carnal con don Amor recuerda el fabliau que Le Grand ha llamado Des chanoinesses et des Bernardines (Fabliaux de Le Grand, t. I, p. 279). Aueran, agueran, auguran, pronostican buen tiempo; de agorar, aguero. Crón. gral., f. 149: Esto facien quando agoraban por las señas que veían en el aire. Atyenden, esperan.

[1212]

Los carniceros son los que hacen su agosto vendiendo sus carnes. Esto prueba que las carnicerías estaban en manos de los judíos (c. [1183]). Triperas, vendedoras de menudos, etc. De tantos como corren por los montes.

[1213]

Carrera, camino. Çanpoña, instrumento pastoril á modo de flauta ó compuesto de muchas flautas como la siringa, que toca el dios Pan y aún tocan anunciándose por las calles los capadores. Ant. Agust., Medall. pl., 199: Un sátiro, que enseña á un hermafrodito á tañer una zampoña de muchas flautas. Puede verse en las Cántigas de Alfonso el Sabio (Riaño, Critical and bibliographical notes on early spanisch music. London, Quaritch, 1887, fig. 45, n. 1). Enamorose Pan de la ninfa Siringa (la Naturaleza se enamoró del sonido y música), virgen de Arcadia (de tierra pastoril), la cual huyendo de Pan, llegó al río Ladon, y como no pudiese pasarlo, pidió socorro á las ninfas y convirtiéronla en cañavera, la cual, meneada del viento, hacía un són apacible y de tan suave armonía, que por el gran contento de que Pan gozaba en cuanto lo oía y por el amor que tenía á Siringa tomó siete cañas de aquellas y juntándolas con cera ordenó é inventó la zampoña: «Pan primus calamos cera coniungere plures instituit» (Virgil., Egl., 2). Albogues, desusados ya cuando se escribió el Quijote, como lo prueba la falsa descripción de Cervantes y el desconocerlos Sancho (1, 67): «Albogues son unas chapas á modo de candeleros de azofar, que dando una con otra por lo vacio y hueco hacen un son... y este nombre albogues es morisco.» Viene de arábigo البوق al-büq, bucina, cornu, fístula (R. Mart.), albogue ó flauta (P. Alc.), de βυκάνη trompeta, lat. buccina. Así en Aben Jaldun, Proleg., II, 353: «El albogue es un tubo de cobre de un codo de largo, el cual se ensancha hasta el punto que el extremo por donde sale el aire resulta tan dilatado, que puede introducírsele la mano ligeramente cerrada... Sóplase dentro por medio de un ligero tubo, que transmite el aire de la boca. Produce un zumbido fuerte. Tiene también cierto número de agujeros por medio de los cuales se producen, mediante la aplicación de los dedos, muchas notas, que guardan entre sí relaciones determinadas. Entonces se le escucha con placer.» Acaso se halla en las Cántigas (Riaño, f. 51, n. 3). Caramiello, flauta delgada, pastoril, de sonido agudo, fecho de cañavera ó carrizo. Diál. perr.: Desmayarse aquí el pastor, allí la pastora; acullá resonar la zampoña del uno, acá el caramillo del otro. Cañavera, D. Sancho, Cast., 31: Todos los fechos que se facen sin gran consejo e bueno son á semejanza de la cañavera, que non ha raices á que derriba luego en tierra pequeño viento. Cítola, según Pedrell (Organografía musical ant. española, 1901, pág. 15) tomándola de Cerone (Melopeo), es la cythara y «se tañe con pluma, mas empero, sin viento y sin teclas». Trae cítola el Alexandre, donde no se confunde con la cítara, que él llama cedra, conforme á la fonética castellana y que Pedrell, (p. 44) dice era «muy semejante á la guiterna, sin el cuerpo tan redondeado ni el mástil tan prolongado como los de este instrumento». Juan de Mena dice que Orfeo tañía la «cítola ó vihuela». Citas donde aparece la cítola (véanse en Rimbault, The Pianoforte, 1860, {25}). Por todo esto no se saca lo que era la cítola. Yo creo que erraron los autores por la falsa etimología de cítola como derivada de cítara; pero no tiene que ver con ella (Cejador, Tesoro, Silbantes, 9) y siendo además la tarara del molino, debía de ser instrumento golpeador, acaso tan sólo para llevar el ritmo ó compás, que por eso la llama trotera, del servir para marchar y correr ó que parece correr y trotar, Retabl. marav.: Válgate el diablo por músico aduendado y qué hace de menudear sin cítola y sin son. Yo me inclino á creer que la cítola es el instrumento que traen las Cántigas (Riaño, f. 41, n. 3) compuesto de dos conos truncados de barro unidos por la parte truncada con membranas en las dos bases: puesto al hombro se golpea con los dedos para llevar el compás. En Marruecos la derbuqa no es más que este instrumento, sino que tiene por forma la mitad del de las Cántigas, pues es como un jarrón ancho de base y más estrecho por el otro extremo, en la base mayor el pergamino. Colócase sobre el hombro izquierdo y se golpea con los dedos de la derecha para los golpes fuertes y con los de la izquierda para los débiles. Hállase igualmente en otro códice español del s. XI, aunque tocado diferentemente. Tal es para mí la cítola, que hace aquí con el golpeteo lo que la del molino, y por eso á ella y al odrecillo las pone el Arcipreste como instrumentos de taberna y baile villano (c. [1516]). Trotero, corredor, que sirve para marchar golpeando y señalando el ritmo.

[1214]

Una seña bermeja, estandarte rojo, cual conviene á don Carnal, esto es, en-CARN-ado. En torno de ella y detrás seguían todas las reses de carnicería. El cordero es lo que se come por Pascua, como símbolo de Cristo sacrificado como un cordero, que por eso lo comían los israelitas en su Pascua. Los cristianos comen el cordero pascual, por serlo Cristo, simbolizado en el de los israelitas, que les salvó de la esclavitud de Egipto, como Cristo había de salvar á los hombres. Los israelitas comían el cordero pascual, de cuya institución habla el Exodo (c. 12): «Tómese cada uno un cordero por las familias de los padres, un cordero por cada familia... Y tomaran de la sangre y pondran en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer... Pasaré aquella noche por la tierra de Egipto y heriré á todo primogenito... y veré la sangre y pasaré de vosotros y no habrá en vosotros plaga de mortandad, cuando heriré la tierra de Egipto... Esta es la víctima de la Pascua de Jehova, el cual pasó las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió á los Egipcios y libró nuestras casas.» Bailando G, balando S.

[1215]

Hosco, de color oscuro; loro, amarillento oscuro ó de barro. Quev., Orlando, 1: Al indio cisco, tapetado y loro. Oviedo, H. Ind., 16, 7: Ovo otro mancebo de color loro. Id., 24, 9: La gente de los indios, que allí viven, son loros. Granada era ya el único baluarte seguro de los moros cuando escribía esto el Arcipreste.

[1216]