Mescladores, como mestureros, son los enredadores, revoltosos y cizañeros.
La ortografía latina la corrijo siempre sin más advertir. Por hombre traen los manuscritos las formas onbre y ome: esta segunda manera, á veces con tilde sobre la m, que yo dejo de poner. Es esta prosa un comento del título del libro, en la cual pone su intento de traer á todos al buen amor, que es el de Dios; pero, como el Arcipreste era un verdadero hombre de cuerpo entero, sin las niñerías de mojigatos afeminados ó pillastrones, que siempre los hubo, entendió que había que desenmascarar al hombre mundano y las trapacerías de su loco amor, para que, conociéndolo, todo, lo bueno y lo malo, libremente escogiese el buen camino el que de veras y con conocimiento de las cosas se quisiese salvar. Tal es el sentido del salmo que aquí glosa con otras palabras de la Escritura y del Derecho canónico y civil: Intellectum tibi dabo, et instruam te in via hac, qua gradieris, te daré conocimiento y te enseñaré el camino que has de recorrer, que es el del mundo, lleno de engaños y con la natural inclinación al loco amor en el cuerpo, pues con él nacemos: así, obrando el bien á sabiendas y peleando contra el mundo y contra la propia naturaleza, firmabo super te oculos meos, pondré complacido mis ojos en ti, que, como bueno, luchaste. La alteza de pensar de este varón fuerte, y que no sabía de embustes, se ve en aquellas palabras que han escandalizado á los que no pican tan alto como él: "en pero, porque es umanal cosa el pecar, si algunos (lo que non los conssejo) quisieren usar del loco amor, aquí fallarán algunas maneras para ello." No intenta llevar á nadie al mal, como se ve por la cortapisa del paréntesis, sino que es una manera de enseñar el cebo á los mismos mundanos para que lean el libro, porque está persuadido de que la verdad no daña jamás á nadie y es donde Dios: intellectum tibi dabo. Nadie como Dios respeta la libertad de todas sus criaturas, y no quiere llevar al cielo á tontos y gente para poco, sino que todos entiendan las cosas y escojan el buen amor, conociendo y despreciando el loco del mundo. Esto dice el salmo y esto intenta nuestro autor, y suponer doblez en él va contra todo derecho y justicia: "las palabras sirven á la intençión é non la intençión á las palabras." Michi se decía: Veso, vieso, verso, como viés, de ve(r)(su)m. Berc., Mil., 44.—Salamon. Tostado, Bibliófil. esp. Op. liter., pág. 225. Pero, además, esa salida desenfadada del Arcipreste está llena de socarronería y le estoy viendo al escribirla que se le escapa la risa. Es concesión retórica é irónica y nada más.
Preste, aproveche. Mar., H.E., 22, 18: No prestó nada la mudanza de lugar. Cerv., Viaj. Parn.: No vale arnés ni presta dura malla.
Sería gran blasfemia pedir el favor de Dios para hablar de amoríos mundanos; pero el amor de que trata el libro es el buen amor: no el azurronado y tristón de algunos que se dicen virtuosos cristianos, sino el alegre y de buen humor, que regocije al cuerpo mientras apacienta al alma. Es tan rara la virtud alegre y comunicativa, como la del Arcipreste, que no cabe en las entendederas vulgares.
Rromanze en el único sentido que entonces tenía de lenguaje vulgar, no latino.—No hay mentira en quanto en él iaz, en el fondo, pues, son todas realidades; aunque tampoco sea verdad la traza artística, por la cual el autor se pone siempre como personaje principal, haciendo el papel del hombre mundano, que anda de aquí para allá, peloteado por el loco amor y á veces por el bueno, como pasa de hecho en este mundo (c. [69]).
Cuento, posverbal de contar, acción y efecto de narrar.—Apostado, como apuesto, galano: así, apostadamente y apostarse. J. Manuel, Estad., 5: Andar lo más apostadamente que pudieren. Reg. princ., f. 255: Ella, por mostrar que era así, apostóse y alcoholóse de manera que todo el mundo en viéndola se pagase della.