Escarnida, escarnecida, de escarnir. Quij., 2, 21: Se tuvieron por burlados y escarnidos.—Vergilius se decía, como en latín, mejor que Virgilius.
El copista cambió la e, que pide el consonante, en o: escantamento, de escantar.—Talente por talento, voluntad, ya no le tuvo voluntad, no la quiso. Licencia poética se tomó acaso el Arcipreste en mudar en -e la -o, si no es que tal se decía.
Ha, hay.—Varraganes, hombres valientes, fuertes, y debió de ser el nombre del que embiste y ataca la defensa ó empalizada, ó fortaleza, ó barr-eras, y de gana, subir sobre, en éuskera, ó del barrar, echar abajo, esto es, rompemuros, asaltamuros, batemuros. Bibl. escurial., I-j-4, f. 340: Dios barragan, Deus fortis. Bibl. Amst. Gen., 6, 4: Ellos los barraganes: isti sunt potentes. Idem, 10, 9: El fué barragán de caça delante A: robustus Venator, γιγας. Cid, 2671: El moro Avengalnon, mucho era buen barragan.—Alvardanes, bufones, los que hacen de necio y merecen albard-a, holgazán por lo mismo, pues la etimología arábiga no tiene valor, por traerla sólo los nuestros y no ser arábiga. La raíz barida sólo vale tonto, el empleo común de albardado, de albarda, por necio fué comunísimo. J. Enc., 23: Ni andéis hechos albardanes | comiendo vianda vil. Corvacho, 4, 2: Ya sé que pobres e albardanes e vellacos e de poco seso no acostumbran a los buenos honrar.—Truhanes, bufones y como albardanes, de trufa, chanza, embuste. Saav., Coron. got., 1, año 416: Se valieron de un enano llamado Bernulfo, que le servía de truhan.
La faya, no es aquí el haya, sino los crestones y salientes de piedra, que así se dicen en Salamanca, y despeñaderos junto al río, en Sayago; como falla, esto es, caída, falta del terreno; desfayarse, despeñarse, en Salamanca.—Atalayar, otear ó mirar desde lo alto ó atalaya.—Péndola, pluma; fallar, hallar.
Em-pendolar, emplumar las saetas y cuadrillos, especie de ellas. Álex., 502: Alarquero quel tiró el cuadrillo.