El mejor documento napolitano sobre las leyendas virgilianas es La Cronica di Partenope de Bartolomeo Caraczolo, dicho Carafa, que llega al año 1381. También se halla la leyenda en el poeta florentino del siglo XIV Antonio Pucci, en el Renard contrefait del mismo siglo (Du Méril, Mélanges, pág. 440), en Neckam, De naturis rerum (edic. Thomas Wright, London 1863), autor que vivió de 1157 á 1217, en Jean D'Outremeuse (op. cit.). Además alude á Virgilio el conocido romance, y otros muchos escritos de los siglos XIV, XV y XVI, en todas las lenguas de Europa, traen una ú otra de estas leyendas. Véase Theophilo Braga en sus Estudos da edade media y en As lendas christâs, y, sobre todo, la obra citada de Comparetti.

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Atura, otro fuego no les dura, de durar, contaminado con aturar de obturare. Muy usado en Aragón por hacer parar á las bestias, hacer asiento en alguna parte, fijarse, durar, sufrir, soportar: No aturarían los gatos esos juntos, no se llevarían bien. En Castilla, por sufrir el trabajo y tapar (obturare). En Asturias, por ser puntual, diligente y constante en el trabajo. J. Enc., 387: Ahotas, según quien es, | que á un mes | pongo en duda que él ature. Cal. e Dimna, 3: Si mucho atura el agua por encima, face rastro en ella. Corr., 218: No hay bien que dure ni mal que á cien años llegue y ature.

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Amatar, apagar, vulgar, como matar la luz.

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Descantar y escantar por encantar, y entre los clásicos, discantar, comentar, discante el posverbal. Trag. Policiana, 21: Que me escantas la condición con sola tu catadura. F. Aguado, Crist., 17, 7: Discanta aquí S. Juan Crisóstomo y dice. Escantijo, encantamiento. J. Pin., Agr., 14, 36: De grandes mágicos, porque como tales llevaban bestias y piedras empos de sí mesmos con sus escantijos. (Alude á Orfeo, que, tocando, escantaba ó encantaba á los árboles y piedras.) El encantar y escantar dijéronse por los versos ó fórmulas, como ensalmar y ensalmo ó encantamiento. Aquí corrijo desencantó.

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Tiberio, el Tíber; cabdal, caudal, de cap(i)tal(e); caput, cabeza.—Guisa, manera propia.

Parece confundirse aquí lo del puente de bronce de las leyendas en las citadas obras. En Neckam: "¿Quid quod pontem aeriun construxit, cuius beneficio loca destinata pro arbitrio voluntatis suae adire consuevit?"