Doña Marfusa ó la gulpeja ó astuta en arábigo (c. [119]), busca por abogado al más valiente enemigo del lobo, rodeado el cuello de carrancas ó púas del collar, que también suenan carlancas.—Enbaçado, parado, perplejo, pasmado. Tebaida, 1: Qué triste está y qué embazado se halla para hacer por los que más le siguen.
Non falla que l' farte, no halla cosa que le harte.
Exençión, hoy excepción en lenguaje jurídico.
Eria, lugar donde hay er-os y las mismas heredades. Herr., Agr., 2, 3: Que onde ha sido viña vieja perdida (que aquí en Talavera llaman herias). Corr., 222: Eria y ero es la tierra de labrar.—Fría, por muertas; gelas, selas.
Llegado, en S, allegado, apegado y revuelto con barragana, contra la Constitución promulgada por el Arzobispo y Sínodo, como legado ó delegado del Papa, con excomunión, ó descomunión, como dice el pueblo, contra los clérigos que la tienen (c. [354]). Bien se ve que el Arcipreste tira á los de Talavera, que le acusaron por haberles sacado estos trapillos.—Forado, agujero, de furalu(m), forar(e), horadar. Celest., VII, p. 94: No ay cosa más perdida, hija, que el mur que no sabe sino un horado.