Doña Marfusa ó la gulpeja ó astuta en arábigo (c. [119]), busca por abogado al más valiente enemigo del lobo, rodeado el cuello de carrancas ó púas del collar, que también suenan carlancas.—Enbaçado, parado, perplejo, pasmado. Tebaida, 1: Qué triste está y qué embazado se halla para hacer por los que más le siguen.

[333]

Non falla que l' farte, no halla cosa que le harte.

[334]

Exençión, hoy excepción en lenguaje jurídico.

[335]

Eria, lugar donde hay er-os y las mismas heredades. Herr., Agr., 2, 3: Que onde ha sido viña vieja perdida (que aquí en Talavera llaman herias). Corr., 222: Eria y ero es la tierra de labrar.—Fría, por muertas; gelas, selas.

[337]

Llegado, en S, allegado, apegado y revuelto con barragana, contra la Constitución promulgada por el Arzobispo y Sínodo, como legado ó delegado del Papa, con excomunión, ó descomunión, como dice el pueblo, contra los clérigos que la tienen (c. [354]). Bien se ve que el Arcipreste tira á los de Talavera, que le acusaron por haberles sacado estos trapillos.—Forado, agujero, de furalu(m), forar(e), horadar. Celest., VII, p. 94: No ay cosa más perdida, hija, que el mur que no sabe sino un horado.

[338]