Permito á la raposa que se vaya á cazar animales salvajinos ó montaraces. Marm., Descr., 1, 11: Donde se crían muchas salvajinas. Oviedo, H. Ind., 24, 9: Puercos e conejos e otras salvajinas.—Peroque, aunque. Dice que su vecina no tiene gallo, pero que le hurtará la gallina, que da lo mismo y no va contra el mandado del juez. Burladeros de los cuales se burla el Arcipreste con esta humorada muy suya.
Tutti contenti, con tal de no abrir la bolsa ni ser condenados. El jimio se dió buena maña: no hizo más que imitar á los más de los jueces y leguleyos, que por eso es jimio ó mono para pagarse de fórmulas y tiquismiquis, que son las monadas de los leguleyos, parecidas á las monerías y gestos del mono.
Prez, honor y fama y, propiamente, el lauro de la victoria, adjudicado por los jueces de campo, y á veces otros premios más positivos y de tocar, que se daban, como en la justa celebrada por el rey Federico de Nápoles en obsequio de D. Florindo de la Extraña ventura, en la que los premios fueron un diamante, una dama con cien mil escudos de dote, la mano de Tiberia, hija de Federico (Florindo, parte 2.ª, c. 14). De pretium, precio. Quij., 1, 29: El cual redundará en honra y prez de vuestra persona. D. Jimio, hecho á habladurías, bien curtido de cueros, como persona pública, no hizo caso de las parlerías de los abogados, que no valían una nuez, pues eran puro soniquete; algo más de apreciar eran las copas y tazas que se le habían entrado por sus puertas.
Mester, menester, de mi(n)ister(ium).
Eres como el lobo, dice al Amor: achacas á otros lo mismo que tú haces y te maravillas de que otros se revuelquen en el mismo lodo en que tú estás encenagado.—Porque, para que.