A todos das mal ramo, dice S; pero no consuena.—Recabdo en S; corrijo recabo; en G, rrebato.—Cabo, extremo, lado, sitio; darle cabo, acabar. Eug. Salaz., Silv. poes.: Vino el efeto de su hado oscuro | al mal principio dando peor cabo. Fons., Am. Dios, 3: Dió cabo al mayor hecho que.
Destrues en G, estruyes en S; es común el es- por des- en todos los verbos.—Algos, bienes, haberes. A. Alv., Silv. Fer., 6 cen., 12 c., § 3: Como lo que el mundo nos da en nuestros afanes es lo que es nada, pero que los buenos algos dalos el cielo. C. Lucan., 8: Si lo perdieres por fiuza de haber grande algo. La primera es que el magnífico debe ser muy sabio, porque sepa cómo ha de partir sus algos.—Uerco, ó huerco, ó huergo de orcus, infierno, muerte, demonio. La casa hecha y el huerco á la puerta. Aquí y en la copla [828] es la muerte.—Faldragas corrijo por el fadragas de S, hadragas de G. En la Rioja y Navarra aldragu-ear, corretear, chismosear; aldragu-ero, callejero, chismoso. (Véase Cej., Tesor. L., 115); es un plural singularizado y acaso contaminado con baldragas, mandria. Si fadragas está bien, que todo pudiera ser, vendría de fad-er-agas, de hado, -aga, como en cien-aga, baldr-agas: esto es, un desdichado y parapoco, como fadeduro.
Mandar, prometer, hacer mandas.—Amidos, á desgana. El Amor promete mucho y da poco.
Como la loba, que se junta con el lobo más astroso y menguado, dando de mano y huyendo del otro mejor. Dar de la mano ó de mano, desechar, como empujando con ella lo que se rechaza.—Encobarse, meterse en la cueva, ocultarse. J. Pin., Agr., 29, 36: Otros el oso encovado.—Ajobar, soportar, apechugar con F. Aguado, Crist., 14, 9: De hombres que están siempre en pelea, venciendo dificultades y ajobando penosos ejercicios. Del Amor, como en Hita, en el Corvacho, 18: Con el primero que delante le viene toma amorío é se ajoba.—Enatío, según G, por el eñodio de S, y que A. Sánchez entendió por cordero; pero no hay tales corderos ni carneros, como se ve por la copla siguiente. Natío, de nativus, es el nacimiento, origen, casta, naturaleza. Sigüenza, S. Jerón., 5, 2: Pues como perdonará al oleastro de mala raíz y mal natío, si cayere en la misma culpa. Navarr., Man., 11: Odio de Dios, de su natío es el mayor de los pecados. Aquí enatío, de enativus, pero por de mala naturaleza y casta, como en Aragón enatizo, desmedrado, imperfecto de nacimiento, de ánimo apocado y ruín, y como astroso, que vale lo mismo: vil, despreciable, propiamente de mal astro. Baena, p. 463: Las tres nobleçidas, onrradas, mejores, | e tres fallescidas, astrosas, peores.
Se en-art-an, se enseñan contigo, aprenden tus artes, de donde se dijo en-art-ar: son tan extravagantes como el amor, se enamoran del feo, de mala naturaleza ó enatío y no miran al aguisado ó de buena casta y naturaleza. Guisa, la propia y natural manera de ser, de donde manera en general. Así se empleó por linaje, como aquí aguisado, de buena casta ó natural. Valderr., Ej. Fer. 6 ceniz.: De ser los perdonadores de tan alta guisa y real decendencia. Valdés, Diál. leng.: Guisa solía tener dos significaciones: la una era que decíamos hombre de alta guisa por de alto linaje. Eugui., Cron., 195: Con el conde Don Sancho, buen caballero e noble e de grant guisa.—Tanto peor baratan, tratan, negocian. Alex., 1498: Los que de nos salieron, | á los griegos passaron, | nunca en este siglo atan mal barataron. Momo, 2, 13: ¿Quién estando cercado y rodeado de compañía de gente tan desbaratada podrá baratar bien? Zamor., Mon., &, Purif.: Pues no dijera que se compre, se granjea ó se feria ó se barata, sino que se redime. Baena, p. 12: Byen barata quien te cata | mansamente syn bollyçio. Que las hermosas, á fuerza de desdeñar buenos mozos, acaban enamorándose del más ruín, es hecho corriente y pena de su orgullo. Aquí venía á cuento lo de la zapaterilla aquella, á quien alguna madama de la Pilongue le pronosticó, por su gran hermosura, que se casaría con el más alto de Madrid. Fué desechando novios, cada vez de más alta guisa, hasta que, marchitada su hermosura, fué bajando la guisa de los pretendientes y al cabo se casó con el mas alto de Madrid, con el campanero de la torre de Santa Cruz.