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También G. trae aquí golhin; S, folguyn, como en la copla [374].—Atalayar, mirar desde lo alto ó atalaya. Metáfora de la caza de altanería, como el halcón, que se sube arriba arriba, atalaya su presa y se lanza á ella como un rayo. Sácasla del camino trillado para que caiga en celada ó emboscada. Va á particularizarlo ahora, pintando lo que el Amor obra en el pecho de las recogidas doncellas. Tostado, Bibliófil. esp. Op. lit., p. 225: Fizo poner en encuentro del pueblo de Israel moças moabitanas en la carrera por do pasaban.—De luene, en S de lexos. León, Job, 36, 6: Y la sabiduría sacada de lueñe. Díjose de longe.

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Con vyçios, con regalos, que la hacen lozana y cual sementera viciosa.

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En S, camursia; en G, çamuçia: parece errata por camuç-ia, como camuça ó gamuza salvaje: alude á lo mohina, como mula mohina, como rebeco cimarrón.—Re-mecer, mecer mucho ó menear. J. Pin., Agr., 22, 3: Revolviendo el asador ó remeciendo la sartén.—A diablos tiene mientes, piensa en mozos peores que diablos: así en G, por lo de S: A mal seso tiene mientes, que parece harto frío. Son pinceladas magistrales.

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Tú le rruys á la oreja, ó rruyes en S; le rujes es como sonaba ó ruir, pues G. trae rruys: susurrar, hacer rui-do, de rugire, rugir. J. Man., Caza, 11: La sennal de la dolencia es quel ruye el papo. Herr., Agr., 5, 47: Que les ruge el vientre. Que te obedezca á ti solo y siga tu juego; del trebejo, pieza del ajedrez y cualquier otro chirimbolo; pero en general es juego, broma, no veras, como aquí. Conde Luc., 4: Desque todo lo tuvo ante sí, comenzó en manera de trebejo á fablar con.—Peynde, pende, antiguo, por peine. J. Enc. (Bibl. Gall., 2, 903): Mérquente unos pendes | para pendar lana. El peinado en trenza era propio de las doncellas; S dice en rrueda. Que se componga de tal manera el cabello, que no deje el peine ni el espejo..., que no hay en la villa más apuesto garzón que el que la enamora ni que le sea más semejante y parigual: tal es ese tu trebejo que te traes con ella y le ruges á la oreja, y con el cual la entretienes y enloqueces. D. Vega, Ang. guard: Para que estuviese partido el campo y las armas fuesen parejas. Zamor., Mon. & Purif.: Pero en desquilándolas, todas estan parejas, veislas igua. Cada oveja con su pareja.

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De mil guisas, de mil maneras á cada momento. Ya anda en saya, ya en bata ó como camisa, que es lo que vale alcandora; no tiene otro espejo que tu locura, oh Amor, que es la voltariedad, la veleidad. Maravillosa pintura de la joven mundana.