[388]

Es el epifonema, ponderando tamaña infamia y espantos, con que le echa todo ello en cara al Amor, á quien le importa un rábano infernar así á omes castos, dignos y santos, como debieran ser. Pero aún le achaca otras obras de males e quebrantos de la divina ley. Açidia, como se ve, es la molicie propia del amor, que afloja los ánimos y los encenaga y lleva á los hombres hasta á la herejía. Dígase ahora si cuanto ha pintado el Arcipreste no lo ha hecho para ponerlo en el padrón de ignominia. ¡Y todavía hay quien cree ser desahogos de un clérigo libertino!

[389]

Hadeduro, fadeduro, desventurado, de fado ó hado y duro (c. [957], [967]).—Mintroso, mintir(o)so. Este conjuro está lleno de santa ira.

[390]

No te quiero á ti ni á la codicia y ansia de buscar, uno tras otro, mil deleites. Cobdicio en S; sospiro, en G, el hijo del Amor, el ansia insaciable. No haces más que azuzarme, cuanto más corro. El Amor, siendo deseo, nunca dice basta: cuanto más alcanza, más lejos pone sus miras. "Feciste nos ad te et inquietum est cor nostrum, donec requiescant in te", dijo de Dios, sumo bien, San Agustín. Me haces siempre andar en balde, como quien no cesa de pensar dijome esto, dijo lo otro, ya la fulana, ya la mengana, ya el mismo Amor, que le sopla otro y otro deseo y le ofrece otra y otra conquista.

[391]

Do te pagas, donde te gusta.—Durar, continuar, persistir. Quij., 1, 1: En este pensamiento duró tres días. Como el fuego que las vecinas se pedían unas a otras para encender el hogar, cuando era tan molesto el hacer fuego. Todavía en algunas partes lo he visto, y de aquí: Negarle el fuego y el agua, cosas que á todos se daban.

[392]

Envelyñas, embeleñas como con beleño, que es un narcótico que atonta y entorpece. J. Pin., Agr., 15, 5: Las crueles tigres y todo linaje de bestias y aves embeleñadas con la suavidad de la música. Idem, 4, 20: Embeleñado me tienen estos cuentos.—Adelyñas, de adeliñar, como aliñar de liña, liño. Test. Alf. X, Cron. 76, pl. 54: Y demás que le convenia bien de lo hacer y de lo adeliñar por muchas razones. No te faltan lisonjas con que engatusar á los necios enamorados, á quienes llama locos.