Nada de esto tomó el Arcipreste de nadie; son sus gustos, ó los de sus contemporáneos, y la pintura es maravillosamente realista. No se olvide que el Arcipreste se pone en persona del clérigo mujeriego por traza artística y nada más.
De alheña rubios, rojos de calabaza, como la alheña.
Los labros, los labios, de labru(m). Berc., Duelo, 38: Disso que sede habie; los labros dessecados. Alex., 536: Los colmiellos amolados, los labros espumosos.
Te lo dirá justa y naturalmente y bien, á guisa.
Las 16 coplas siguientes faltan en S, y como de G. tienen otra ortografía, que notará el lector. De su sirvienta es de quien hay que echar mano, según Ovidio; el Arcipreste desecha esta tercera y busca otra de oficio, como Pánfilo, de quien lo toma.