[493]

Roma en el sentido moral, pues la Sede pontificia estaba entonces en Aviñón. No por eso estuvo ni en Aviñón ni en Roma el Arcipreste, pues quien habla es el Amor. Más había de lo que aquí se truena contra la simonía, y el Petrarca fué todavía más allá, sin sacar toda la podre á la plaza:

Dall' empia Babilonia ond' é fuggita

Ogni virtude...

Albergo di dolor, madre d'errori...

Nido di tradimenti, ove si cova

Quanto mal per lo mondo oggi si spande,

Serva de vin, di letti e di bevande,

Ove Lussuria fa l'ultima prova..."

[496]