[486]

Pitas Pajas levantó la liebre y la sacó de su cubil, dejándola para que otro la siguiese y tomase, como mal cazador que él era.—Pedro, por ser nombre tan común tomóse por hombre cualquiera, como Mari por mujer. Este Pedro acertóla á la cogujada, que el rabo llevaba tuerto, tan buen cazador era (Corr., 55). Algo va de Pedro á Pedro (Quij., 1, 47). Bien, se está San Pedro en Roma (Quij., 2, 41) y el marido en su casa, sin irse a buscar pan de trastrigo, sinó le quitan la corona (Corr., 309) y se la pega otro más pintado ó que pinta mejor que el pintor de Bretaña.

[487]

Apost, detrás deste, junto á éste.—Feste, ¿festuca ó paja que acomodó el Arcipreste al verso?—¡Sy..., ojalá me ayude Dios! Nótense los cinco consonantes en -este, pretendidos adrede.

[488]

Usa, trata. Habla al que la trate, sea ó no su dueño, y esto por el amor que la tienes, y sé con él generoso, no te andes en tiquismiquis, que éstos son medios para atraértela.

[489]

Se reanuda el texto de G. Dale siempre que pudieres, que mucho, que poco. J. Pin., Agr., 17, 27: Procurar honra en cualquier estado que me halle, que con méritos, que sin ellos. Id., 4, 17: Hacermelas cenar todas las noches del verano (las lechugas), que crudas, que cocidas.

[490]

Sobre el poderoso caballero es don dinero, que dijo Quevedo, vease el fabliau De Dom Argent (Legrand, t. 7, p. 216), y en Fabliaux (t. III, p. 245) y el romance del trigo y el dinero (Wolf, Studien, p. 109, nota 3). Pero en España no se desconocían estas soflamas: véanse en Bonilla (Anal. liter. españ., p. 145) unos versos latinos: "In terra summus Rex est hoc tempore nummus. | Nummi mirantur, Regesque et ei famulantur. | Nummo venalis favet ordo Pontificalis..." O el Arcipreste los conoció ó el que los compuso leyó al Arcipreste. Algunos críticos franceses suelen mostrar un criterio, que yo llamaría morrocotudo, y consiste en creer que Francia es el ombligo del universo, y que, por consiguiente, todo ha salido de Francia, por ejemplo, hasta la necedad de muchos españoles que suponen no se ha dado aquí nada de provecho, ni dineros ni carneros.