Palacio, sala, gabinete (c. [1376], [1492]).—Estido, como estudo, participios antiguos de estar, por analogía con vido de ver, etc.
Enseñadme la figura que pinté y nos solazaremos, tendremos buen solaz. El texto dice aian, corrijo aiam, por hayamos. Si sobra la n, aia valdrá y quedaré sosegado.—Fey, haced, como vey.—Y, ahí.—Ardidamente, con atrevimiento.—Vollaz el voulez francés.
Con armas de prestar, muy bien armado, con valientes cuernos.—Vydo por vió, común entre los clásicos, de vidi(t).—Manjar, por serlo el más ordinario el carnero y no atreverse á confesar su desgracia.
Malsabida, ingeniosa en mala parte, como la malsabidilla de Barbadillo. A. Cruz, S. Mat.: Para que esta malsabidilla de mi carne no me bambolee, la castigo con asperezas. León, Job, 15, 5: Porque enseñó maldad tuya á boca tuya y escogiste lengua de malsabido. ¿Pedís que en dos años un cordero no llegue á ser carnero? Vinierais antes y cordero hallarais.—Trobar, hallar.
Te castiga, aprende en este ejemplo, no abandones lo que quieres y deseas conservar. Bocad. oro, f. 28: Bienaventurado es el que se castiga por otro (aprende en cabeza ajena).—Para otro non errides, no azuces ni instigues á la mujer para que busque á otro, que es lo que se hace dejándola sola y moza. Erridar, azuzar, en éusk. irritu, como enridar por disimilación en Evangelista, Cetrería, y en el libro de Montería atribuído á Alfonso XI. En cambio, cuando vieres ocasión, como la de la dueña abandonada de este aperador flamenco, convídala, atráetela con hermosos decires, y en ofreciéndosete, no aguardes á que venga el otro. ¡Todo cordero, con el tiempo, se hace carnero!