Luego amaina y concede lo contrario en ciertos casos.
Extraño parece que el Amor hable contra el vino, que Ovidio alaba como tan conveniente para él (Ars, 1, 236):
"Vina parant animos, faciuntque coloribus aptos:
cura fugit multo diluiturque mero...
et Venus in vinis, ignis in igne fuit."
Y luego dirán que el Arcipreste era tabernario, cuando jamás alaba el vino.
De Lot, en el Génesis, c. 19. Una de tantas leyendas monacales, inventadas piadosamente con un fin moral. Al Arcipreste se le ha ido el Amor al cielo, por no decir el santo: en vez del Amor, habla él como clérigo y como asceta. Este caso, en sustancia, tráelo D. Sancho en sus Castigos, c. 39, y el Libro de Enxienplos, 56; pero, sobre todo, véase el Apolonio, estr. 55: ambos, según algunos, lo tomaron de los Fabliaux (Nov. recueil de Fabl., Méon, t. 2, p. 173 y 361).